A 53 días del zurdazo de Ferrán Torres, el seleccionado argentino atraviesa un período marcado por varias noticias que alimentan la incertidumbre. La confirmación de Lionel Messi sobre su retiro del equipo nacional significó el primer golpe fuerte. Luego llegaron las sanciones impuestas por la FIFA a raíz de las grescas ocurridas en los minutos posteriores al final de la final, aunque esas suspensiones podrán cumplirse en partidos amistosos.

A ese panorama se sumó la posibilidad planteada por Leandro Paredes sobre su continuidad, una duda que podría reflejar el sentimiento de varios integrantes del plantel. También creció la casi certeza de que Walter Samuel ya decidió iniciar su carrera como entrenador principal. En ese contexto, Lionel Scaloni se mantiene alejado del torbellino cotidiano y disfruta de su familia del otro lado del océano, mientras analiza en la intimidad familiar y personal qué rumbo quiere darle a su futuro. Tiene derecho a tomarse ese tiempo.

El entrenador lleva ocho años al frente del seleccionado, el mismo período que estuvieron César Luis Menotti y Carlos Bilardo. Ninguno de ellos asumió el desafío de continuar durante un tercer ciclo. El desgaste, la presión, la responsabilidad y el cansancio son factores que incidieron en experiencias anteriores y también forman parte del análisis de Scaloni, junto con la posibilidad de querer ser entrenador y dejar de desempeñarse como seleccionador.

Entre las variables que considera aparecen, además, los resultados. Repetir lo conseguido hasta ahora implicaría ser tricampeón de América y disputar por tercera vez consecutiva el partido decisivo de un Mundial en 2030, una posibilidad que le permitiría “empatar” la marca alcanzada hasta el momento. La decisión sobre si continuar en su lugar habitual o abrirse a una nueva etapa dependerá, finalmente, de su evaluación personal.