La salud mental en el ámbito deportivo ha dejado de ser un tema tabú en la conversación pública. Cada vez más atletas de élite están dispuestos a compartir sus experiencias y dificultades psicológicas, poniendo de manifiesto el impacto que la presión, el temor al fracaso y la constante atención mediática pueden tener sobre su bienestar emocional.

Entre los casos más destacados se encuentra el patinador artístico, quien llegó a los Juegos Olímpicos de 2026 con grandes expectativas. Su habilidad para ejecutar un backflip sobre el hielo fue fundamental para que su equipo se alzara con la medalla de oro en la competencia por equipos. Sin embargo, tras sufrir dos caídas graves en su presentación individual del 13 de febrero, se vio obligado a conformarse con el octavo puesto. Después de su actuación, el atleta, conocido como “quad god”, admitió que la presión externa pudo influir en su desempeño, afirmando que “definitivamente fue un tema mental”.

En su cuenta de Instagram, el deportista reflexionó sobre las luchas emocionales que enfrentan todos los competidores, incluso aquellos que parecen invulnerables. Expresó que el odio en línea y la presión constante pueden llevar a un colapso emocional, y prometió compartir más sobre su experiencia en una próxima publicación. Por su parte, Simone Biles también ha sido un referente en este ámbito, al retirarse de la final por equipos en Tokio 2021 para cuidar su salud mental, priorizando el bienestar del equipo por sobre la búsqueda de medallas.