Darío Herrera, un árbitro de 41 años oriundo de Andacollo, Neuquén, ha sido seleccionado para dirigir su séptimo Superclásico entre River Plate y Boca Juniors. Este esperado encuentro se llevará a cabo hoy, domingo, en el Estadio Monumental a partir de las 17 horas, como parte de la fecha 15 del Torneo Apertura. Herrera, junto a Facundo Tello y Yael Falcón Pérez, ha sido elegido para representar a Argentina en el próximo Mundial 2026, lo cual subraya su creciente relevancia en el ámbito del arbitraje nacional e internacional.

La trayectoria de Herrera es un reflejo de dedicación y esfuerzo. Luego de haber completado su formación en un profesorado de educación física en Lincoln, Buenos Aires, comenzó su carrera arbitral en la Liga de Lincoln, donde se destacó rápidamente. En una reciente entrevista, compartió que el arbitraje surgió como una opción económica, ya que buscaba un ingreso adicional después de mudarse desde su pueblo. Su pasión por el fútbol, que cultivó en su infancia, lo llevó a tomar el silbato y dirigir partidos, un camino que no solo ha definido su carrera, sino que también ha impactado su vida personal.

Uno de los aspectos más curiosos de su vida como árbitro es el apodo “Leticio”, que le fue otorgado en su etapa inicial en Lincoln. Durante sus primeros partidos, los aficionados, al no conocerlo por su nombre, comenzaron a llamarlo así en referencia a su esposa, Leticia, quien era bien conocida en la comunidad. “¡Leticio, cobrá bien!” era un grito común en las gradas, un recuerdo que le trae sonrisas y que ha quedado grabado en su trayectoria. Este apodo, que a primera vista puede parecer trivial, representa una conexión emocional con sus raíces y su familia, elementos que Herrera valora profundamente.

En su carrera arbitral, Herrera ha tenido la oportunidad de dirigir encuentros memorables, siendo el Superclásico uno de los más destacados. Su récord incluye tres victorias para Boca Juniors, dos empates y una victoria para River Plate, lo que refleja la intensidad y la importancia de cada partido que ha dirigido. Su última experiencia en el Superclásico fue el 7 de mayo de 2023, un partido que se definió por un penal polémico sancionado en el último minuto, lo que añade una capa de presión y expectativa a su desempeño en el encuentro de hoy.

Además, Herrera ha estado presente en momentos históricos del fútbol argentino. Su primer Superclásico fue en 2015 y quedó marcado por el incidente del gas pimienta, que llevó a la suspensión del partido en La Bombonera. Este episodio, que generó una ola de controversia, ha dejado una huella en su carrera, recordándole constantemente la responsabilidad que conlleva ser árbitro en uno de los partidos más apasionantes del mundo. En ese mismo año, volvió a dirigir un Superclásico en el Monumental, donde Boca Juniors se impuso 1-0.

Por último, es interesante destacar que Herrera se considera un árbitro tranquilo, una cualidad que considera esencial para manejar la presión de un Superclásico. En su rutina, mantiene una cábala que consiste en enviar mensajes de apoyo a su esposa antes del inicio de cada partido, lo que le proporciona la energía positiva que necesita para afrontar el desafío. Así, con el apodo de “Leticio” y una trayectoria marcada por la dedicación, Herrera se prepara para ser el protagonista de esta nueva edición del Superclásico, un desafío que afrontará con profesionalismo y pasión.