El Celtic logró avanzar a las semifinales de la Copa de Escocia tras vencer al Rangers en el clásico de Glasgow, un encuentro que se definió por penales después de un empate 0-0 en el tiempo reglamentario. La tensión se desató al finalizar el partido, cuando aficionados de ambos equipos invadieron el campo de juego; unos celebraban la victoria, mientras que otros manifestaban su descontento.
La intervención de la seguridad fue inmediata, formando un cordón humano para separar a las hinchadas. Mientras los fanáticos del Celtic festejaban, cientos de seguidores del Rangers respondieron lanzando objetos y material pirotécnico. La policía detuvo a varios encapuchados, y el cruce de insultos continuó hasta que se restableció la calma.
A pesar de no haber realizado ningún tiro a puerta en los 120 minutos, el Celtic se impuso en la tanda de penales, donde el Rangers falló dos lanzamientos, ejecutados por James Tavernier y Djeidi Gassama. El triunfo del Celtic se dio en un contexto donde se permitió la presencia de 7.500 hinchas visitantes, algo que no ocurría desde 2018. La Asociación Escocesa de Fútbol anunció que se abrirá una investigación sobre los incidentes, considerando el comportamiento de algunos aficionados como inaceptable.



