La selección de Inglaterra se aseguró un lugar en las semifinales del Mundial 2026 en un partido lleno de polémicas, donde lograron revertir un marcador adverso frente a Noruega. El momento decisivo llegó en el tiempo extra, cuando Jude Bellingham anotó un gol en el minuto 93. Sin embargo, la celebración del equipo británico se vio empañada por un reclamo de invalidez por parte del conjunto escandinavo, que argumentó que la jugada previa al gol había sido interferida por un cable de una cámara de televisión.

La controversia se centra en la decisión del árbitro francés Clément Turpin y del VAR, quienes no revisaron la acción que condujo al primer gol de Bellingham. Según los noruegos, el arquero Örjan Nyland realizó un saque largo y el balón habría tocado un cable de la cámara Spider antes de que descender. La FIFA, al emitir un comunicado posterior, aseguró que los sensores de la pelota Trionda no detectaron ningún contacto, lo que dejó a muchos aficionados y expertos en el deporte con una sensación de injusticia.

El descontento en Noruega no se limitó únicamente al partido en sí. Diversos medios de comunicación de los países nórdicos comenzaron a criticar la validez del gol y la actuación del VAR en general durante el encuentro. Un artículo de un diario francés destacó que el descontento se extendió por toda la región, y que muchos cuestionaron la efectividad del sistema de videoarbitraje, que en teoría debería ayudar a evitar errores decisivos.

Uno de los comentarios más impactantes provino del periodista Kristoffer Lokberg de NRK, quien expresó su incredulidad ante la situación. En palabras citadas por el medio Nettavisen, Lokberg afirmó: “Si la pelota tocó la cámara o un cable, es un escándalo. Me he quedado sin palabras. Nunca he visto nada igual. Si se confirma, quedará como uno de los mayores escándalos de la historia del Mundial.” Estas declaraciones reflejan el profundo malestar que ha generado el uso del VAR en el desarrollo del torneo.

A la controversia del gol de Bellingham se sumó otro incidente que generó aún más discusión. El segundo gol de Noruega, anotado por Torbjorn Heggen tras un tiro de esquina, fue anulado tras una revisión del VAR que detectó un empujón de Erling Haaland sobre Elliot Anderson. Esta decisión también fue fuertemente criticada, especialmente en la prensa sueca, aunque se justificó con el nuevo reglamento que rige el juego en situaciones de contacto.

Noah Bachner, un periodista del diario Expressen, comentó que Noruega se encontraba “atrapada en una niebla de situaciones confusas del VAR”, al tiempo que denunciaba un sistema que, a su juicio, “pervierte” la esencia del fútbol. Según su análisis, la intervención del VAR en el córner fue inapropiada, dado que en esas situaciones suele haber constantes forcejeos, y el empujón de Haaland no representaba algo extraordinario.

Erling Haaland, delantero del Manchester City, también expresó su descontento respecto a la decisión del VAR en la zona mixta del estadio. “Si ahí hay tiro libre, entonces yo debo recibir uno en casi cada duelo, en cada partido. Porque a mí me empujan y me tiran constantemente. Me parece malo”, protestó el jugador, dejando en claro su frustración ante las decisiones arbitrales que, según él, no reflejan la dinámica del juego real.

La controversia generada por estas decisiones arbitrales pone de manifiesto la creciente preocupación sobre el uso del VAR en competencias de alto nivel. A medida que avanza el Mundial, la presión sobre los árbitros y la tecnología que utilizan se intensifica, lo que plantea interrogantes sobre la integridad del deporte y la justicia en las decisiones que marcan el rumbo de los partidos.