La reciente eliminación de la selección uruguaya en el Mundial 2026 ha revelado profundas tensiones en el ámbito del fútbol local, poniendo en duda la capacidad de liderazgo de Marcelo Bielsa. Este fracaso, que dejó a la celeste fuera de la competencia en la fase de grupos, ha generado un clima de autocrítica y reflexión en la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF). La actuación del equipo en el torneo, que incluyó partidos ante rivales como España, Arabia Saudita y Cabo Verde, ha llevado a cuestionar las decisiones y la gestión del cuerpo técnico, así como la preparación física de los jugadores.
Carlos Manta, uno de los directivos de la AUF, ha admitido que la dirigencia tiene su parte de responsabilidad en el resultado. En una reciente entrevista, el dirigente explicó que el Comité Ejecutivo hizo todo lo posible para apoyar al equipo y al cuerpo técnico, incluso llegando a comprometer recursos para garantizar que no faltara nada. "Este Comité Ejecutivo le dio todo y mucho más de lo que podíamos dar. Esa es nuestra tranquilidad", afirmó Manta, subrayando la dedicación de la AUF a la causa celeste.
Sin embargo, Manta también ha señalado que la relación entre Bielsa y algunos jugadores, así como con la propia dirigencia, no fue sencilla. A pesar de que Bielsa se mostró respetuoso en su trato, el directivo dejó entrever que el entrenador no siempre se esforzaba al máximo para conectar con el grupo. "Es un tipo que no sabe mentir y maneja la situación a su conveniencia", observó, insinuando la complejidad de la comunicación entre el cuerpo técnico y los futbolistas.
La situación se tornó aún más delicada al considerar que la continuidad de Bielsa en el cargo estuvo marcada por factores económicos, lo que ha llevado a especulaciones sobre la viabilidad de su permanencia tras la eliminación. Manta reconoció que la decisión de no despedir al entrenador se basó en gran medida en cuestiones financieras, lo que ha suscitado críticas sobre la falta de un plan claro para el futuro de la selección.
El ambiente en el vestuario uruguayo era de desánimo tras la derrota. Manta describió el dolor palpable entre los jugadores, quienes habían trabajado arduamente para llegar a la competencia. A pesar de los buenos intentos de motivación, como la arenga de Giménez antes del partido contra España, la realidad fue que el equipo no logró rendir al nivel esperado. La falta de efectividad y la presión del torneo pesaron sobre el rendimiento colectivo.
Además, la selección enfrentó un cúmulo de adversidades, incluyendo lesiones que afectaron al plantel en momentos clave del torneo. Manta mencionó que ciertos jugadores, como De Arrascaeta, podrían haber estado disponibles si el equipo hubiera logrado avanzar a la siguiente fase. "Sin ese talón, el tercer gol con Cabo Verde, hoy estaríamos hablando de otra cosa", reflexionó, señalando que el contexto del torneo fue excepcionalmente complicado y que la celeste no jugó a su mejor nivel.



