Un tenso conflicto se ha desatado en el Internado Judicial de Barinas (Injuba), ubicado en el occidente de Venezuela, donde la población reclusa tomó el control de las instalaciones en la jornada de este domingo. Los internos exigen la destitución del ministro de Servicios Penitenciarios, Julio García Zerpa, y del nuevo director del penal, Elvis Macuare Guerrero. Este último fue designado hace apenas una semana y, según los denunciantes, su llegada ha traído consigo un aumento en los abusos y la corrupción dentro del establecimiento.
La ONG Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP) ha sido la principal fuente de información sobre la situación dentro del penal. A través de un comunicado difundido en redes sociales, la organización ha revelado que los reclusos han sido sometidos a requisas violentas, lo que ha resultado en la destrucción de sus pertenencias personales. Además, los internos han expresado haber sufrido golpizas y torturas, convirtiendo el ambiente carcelario en un escenario de temor y desesperación.
La OVP también ha reportado que más de 120 reclusos se encuentran en celdas de aislamiento como parte de las represalias a sus protestas. Estos actos, que incluyen disparos supuestamente realizados por el nuevo director hacia las torres del penal, han generado preocupación entre los familiares de los internos, quienes temen por la vida e integridad de sus seres queridos. La ONG advierte que la situación podría desencadenar una tragedia, dada la escalada de violencia y la falta de control en el establecimiento.
Un video divulgado por el OVP muestra a una reclusa exponiendo las demandas de los internos, quienes, a pesar de calificar su protesta como pacífica, han enfrentado la represión del personal de custodia. Este grupo, en aparente connivencia con el nuevo director, ha respondido con disparos hacia los reclusos, provocando varios heridos en el proceso. La situación se ha vuelto insostenible, y los reclusos han tomado medidas drásticas, como quemar colchonetas en señal de protesta y subirse a los techos del penal.
Mientras tanto, los familiares de los reclusos se encuentran a las puertas del Injuba, expuestos a la lluvia y sin información sobre el estado de sus seres queridos. La OVP ha señalado la falta de respuesta oficial de las autoridades penitenciarias respecto a las visitas programadas, lo que ha incrementado la angustia y la incertidumbre entre los familiares. Escuchar los ruidos de disparos y ver el humo proveniente de las torres ha llevado a muchos a temer por la vida de sus seres queridos, quienes están en el centro de una crisis humanitaria.
En otro video compartido por la ONG, se pueden observar los pasillos del penal desbordados de objetos esparcidos, lo que indica el caos que ha reinado en el lugar. Un recluso, visiblemente angustiado, ha denunciado que desde la llegada del nuevo director, las condiciones han empeorado drásticamente. "Nos tienen durmiendo en el suelo, nos quitaron el deporte, el estudio y las redenciones. Esto es inaceptable", ha clamado, reflejando el descontento generalizado entre la población reclusa.
Por último, el OVP ha recordado que estas prácticas abusivas no son nuevas en el sistema penitenciario venezolano. Ya han denunciado anteriormente situaciones como la suspensión de visitas, traslados sin aviso y largos períodos de aislamiento, lo que plantea serias interrogantes sobre el respeto a los derechos humanos de los reclusos en el país. La situación en el Injuba es un reflejo de la crisis más amplia que enfrenta el sistema penitenciario en Venezuela, donde el abuso y la corrupción parecen ser la norma en lugar de la excepción.



