El técnico de Boca Juniors, Claudio Úbeda, no escatimó en críticas hacia el árbitro venezolano Jesús Valenzuela y la actuación del VAR tras el empate 1-1 frente a Cruzeiro en el partido de la Copa Libertadores 2026. La controversia se desató en el cierre del encuentro, cuando el equipo xeneize reclamó un penal que, según el análisis posterior, debería haber sido sancionado. La jugada en cuestión involucró un contacto del balón con la mano del defensor Lucas Romero, lo que generó una fuerte reacción entre los futbolistas y el cuerpo técnico del local.
En la conferencia de prensa posterior al partido, Úbeda expresó su descontento de manera contundente. "La postura adoptada por el árbitro fue perjudicial para nosotros, especialmente en la última jugada, que no debería haber finalizado como terminó", afirmó el entrenador. La referencia fue a un remate de Tomás Aranda que se fue por encima del travesaño justo antes de que el árbitro pitara el final del encuentro. Los jugadores de Boca, indignados, solicitaron la revisión de la jugada por una posible mano del defensor brasileño en el área, pero Valenzuela desestimó el reclamo sin consultar el VAR, lo que encendió la ira del equipo local.
El análisis técnico de la jugada revela que el protocolo del VAR exigía una revisión en el campo, dado que las imágenes mostraron un contacto del balón con la mano de Romero que podría considerarse como una infracción. "El árbitro no tiene justificación para no sancionar, siempre con el debido respeto hacia el cuerpo arbitral y el VAR. Cuando hay situaciones tan evidentes como esta, es necesario mencionarlas", señaló Úbeda, quien además propuso que se implementen medidas de recompensa y sanción para los árbitros, similar a lo que ocurre con jugadores y entrenadores.
El encuentro en La Bombonera estuvo marcado por varias decisiones arbitrales discutibles desde el inicio del segundo tiempo. A los 53 minutos, Fagner logró el gol del empate para Cruzeiro, una acción que también fue revisada por el VAR debido a una posible mano de un jugador del equipo visitante. Sin embargo, Valenzuela validó el gol después de revisar la secuencia, determinando que no hubo infracción en la jugada, lo que fue considerado correcto por parte del cuerpo arbitral. Esta decisión generó más controversia entre los aficionados y el plantel xeneize.
A los 67 minutos, el VAR tuvo que intervenir nuevamente, esta vez para llamar al árbitro a revisar una entrada imprudente de Gerson sobre Leandro Paredes. La acción fue calificada como juego brusco grave, lo que derivó en la expulsión del jugador brasileño. Pese a tener un jugador más en el campo, Boca no pudo capitalizar la ventaja numérica en los minutos restantes del encuentro, lo que dejó al equipo con un sabor amargo tras el partido.
Para colmo, el Xeneize vio cómo se le anulaba un gol en los minutos finales. Miguel Merentiel había puesto a Boca en ventaja con un 2-1, pero el VAR detectó que hubo una mano de Milton Delgado en la jugada previa. Después de revisar la acción, se confirmó el contacto con la mano, lo que llevó a la correcta anulación del gol. Úbeda, que había instado a su equipo a mantener la calma frente a las decisiones arbitrales, reconoció que el plantel mostró una mayor inteligencia en este aspecto, evitando amonestaciones que pudieran haber afectado aún más el desarrollo del partido.


