Claudia Amura volvió a conquistar el Campeonato Argentino Femenino de ajedrez y sumó un nuevo logro a una trayectoria deportiva que se extiende por más de cuatro décadas. La victoria se inscribe en una carrera marcada por sus actuaciones en competencias femeninas y masculinas, además de su permanente aporte a la difusión y la enseñanza de la disciplina.

Amura también tuvo un papel central en el desarrollo del ajedrez en San Luis, su lugar de residencia, y contribuyó a proyectar a la provincia dentro del mapa ajedrecístico mundial. A lo largo de los años, fue entrenadora del equipo olímpico mexicano, compuso canciones destinadas a la enseñanza inicial del ajedrez y organizó torneos de distintas características. Su actividad excede los resultados y se vincula, además, con la ayuda a otros jugadores y con una concepción del ajedrez como herramienta de formación.

Su historia personal estuvo marcada por un grave accidente automovilístico ocurrido años atrás. En ese hecho murieron sus padres, mientras que Amura, su esposo —el gran maestro mexicano Gilberto Hernández— y su primer hijo sobrevivieron. La ajedrecista quedó atrapada entre los hierros retorcidos del vehículo y sufrió lesiones en la cadera que persisten hasta la actualidad. Pese a esas secuelas, continuó ligada al juego y a sus múltiples proyectos, sostenida por una profunda fe en Dios y por una dedicación constante al ajedrez.