En un llamativo pronunciamiento, el expresidente de México, Felipe Calderón, ha hecho un llamado a la FIFA para que contribuya económicamente a la familia de Merlín, un pato que ha capturado la atención del público durante el Mundial 2026. Calderón, quien se desempeñó como presidente entre 2006 y 2012, utilizó su cuenta en la red social X para expresar su opinión respecto a la creciente popularidad de este ave, que ha sido oficialmente nombrada embajadora de la Ciudad de México en el contexto del torneo internacional.

El exmandatario subrayó que la FIFA, así como otros medios y actores involucrados, están obteniendo beneficios significativos a partir de la imagen del pato Merlín. Según Calderón, el reconocimiento que ha recibido el ave no debería ser el único beneficio, dado que su dueño, un joven que ha cuidado de él, podría terminar en una situación precaria tras el Mundial. "No puede ser que su dueño, ese chavito que lo ha educado, se quede después del Mundial sin otra opción que ayudarle a su mamá a vender agua en la calle. ¡Móchense!", escribió Calderón, acumulando más de 138.000 visualizaciones en su publicación.

La historia de Merlín comenzó a ganar notoriedad el 11 de junio, día de la inauguración del Mundial, cuando fue visto con una camiseta de la selección mexicana, acompañado de Cristian, uno de los hijos de Karla Gómez, en una escena que resonó con muchos al vender agua y refrescos bajo la lluvia en las calles de la capital. Este momento se convirtió en un símbolo de la lucha y el esfuerzo cotidiano de muchas familias en México, lo que llevó a la cuenta oficial de la Ciudad de México a destacar que Merlín representa "una historia de amor, esfuerzo y unión muy mexicana".

La presidenta de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, también se sumó al reconocimiento de Merlín al invitar a la familia a una de sus conferencias matutinas en Palacio Nacional, considerándolo un símbolo de la cultura mexicana durante el torneo. Este gesto no solo resalta la importancia del pato en la narrativa del Mundial, sino que también pone de relieve la relación afectuosa y el sentido de comunidad que la familia Gómez ha cultivado en torno a su mascota.

En una entrevista, Karla Gómez, madre soltera de Carlos y Cristian, describió a su familia como una "parvada", enfatizando que Merlín es visto como un hijo y hermano dentro de su hogar. Esta visión refleja no solo el cariño que sienten por el ave, sino también la resiliencia de una familia que enfrenta desafíos económicos diarios. Gómez ha manifestado su descontento con el hecho de que las empresas se beneficien de la popularidad de Merlín, y ha anunciado su intención de registrar la marca Merlín para establecer colaboraciones formales con empresas y cooperativas mexicanas, buscando así una forma de mejorar su situación económica.

Esta situación pone en el centro del debate la explotación de símbolos culturales por parte de grandes entidades como la FIFA, que obtienen ingresos considerables a partir de eventos deportivos, mientras que las personas que realmente aportan a la narrativa detrás de esos eventos a menudo quedan en una situación de desventaja. La solicitud de Calderón a la FIFA no solo busca apoyo económico para la familia de Merlín, sino que también plantea una reflexión sobre la responsabilidad social de las organizaciones que se benefician del trabajo y la cultura de los más vulnerables.

En conclusión, el caso de Merlín y su familia resuena más allá de un simple llamado a la acción. Es un recordatorio de las historias humanas que se entrelazan con el espectáculo del deporte, y de la necesidad de que aquellos que se benefician de estas narrativas reconozcan y apoyen a quienes realmente las hacen posibles. La iniciativa de Calderón puede ser vista como un paso hacia la reivindicación de los derechos de los individuos que, aunque no son celebridades, tienen un papel fundamental en el tejido social y cultural de su país.