En un encuentro marcado por la controversia, Boca Juniors logró un empate 1-1 ante Cruzeiro en La Bombonera, resultado que complica su avance a los octavos de final de la Copa Libertadores. Ahora, el equipo dirigido por Claudio Úbeda se enfrenta a la necesidad de ganar en su próximo partido contra Universidad Católica para asegurar su lugar en la siguiente fase. La actuación del árbitro Jesús Valenzuela se convirtió en el centro de atención, especialmente por sus decisiones en los minutos finales del encuentro, que desataron el descontento entre los aficionados y jugadores del club argentino.

Apenas un día después del partido, la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) hizo públicos los audios del VAR, que documentan las decisiones tomadas durante dos jugadas clave que generaron gran polémica. La primera de estas jugadas fue el gol anulado a Miguel Merentiel, que había puesto a Boca en ventaja 2-1. La razón del anulación se basó en una supuesta mano de Milton Delgado en la jugada previa. En el audio, se menciona que "un atacante de casaca azul bloquea el balón con el brazo, el cual se encontraba en una posición antinatural", lo que se considera una infracción sancionable.

La segunda decisión discutida por los jugadores de Boca fue una mano en el área de Lucas Romero, el capitán de Cruzeiro, que ocurrió poco después del gol anulado. Según el relato del VAR, el balón tocó su brazo en una "posición natural" como resultado de su movimiento, lo que justificó la no sanción de un penal. Sin embargo, las palabras del árbitro en el VAR reflejan una interpretación que dejó muchas dudas: “Rebota, posición natural, además quiere quitar su brazo”, lo que generó aún más frustración entre los jugadores del Xeneize.

Tras el pitido final, varios futbolistas de Boca se acercaron al árbitro para expresar su descontento por las decisiones arbitrales que consideraron perjudiciales. Entre ellos, Leandro Paredes, quien no escatimó en críticas y se enfrentó directamente a Valenzuela, cuestionando su criterio: “¿Qué natural? ¿De qué estás hablando? Estás boludeando, andá a verla. Es una vergüenza lo que hiciste”. La tensión en el ambiente era palpable y la disconformidad de los jugadores evidenció la presión que sienten en un torneo de tanto prestigio como la Copa Libertadores.

El capitán de Boca, tras el encuentro, se refirió a las decisiones arbitrales y a las discrepancias que se sienten en la aplicación de las reglas. “Fuimos superiores, la vara no es la misma para los dos lados, lo vivimos en Brasil”, señaló, haciendo alusión a experiencias previas con arbitrajes que consideró desfavorables. Esta situación no es nueva para el equipo, que ha enfrentado decisiones polémicas en otros partidos. “No es la primera vez que pasa, en Cruzeiro nos echaron a Bareiro cuando ni siquiera fue falta”, agregó, reafirmando su postura de que la justicia en el arbitraje es desigual.

La controversia no solo afecta a los jugadores, sino que también pone en tela de juicio el funcionamiento del VAR y la confianza en el sistema de videoarbitraje en el fútbol sudamericano. Conmebol ha intentado implementar el VAR como una herramienta para mejorar la justicia en el juego, pero casos como el de Boca-Cruzeiro generan desconfianza y críticas sobre su efectividad. La necesidad de una revisión en los protocolos de arbitraje y en la formación de los árbitros se vuelve evidentemente urgente para evitar que estas situaciones se repitan en el futuro, perjudicando el desarrollo de competiciones importantes.

Mientras Boca se prepara para su próximo encuentro, la mirada del club y sus aficionados se centrará en lograr una victoria que les permita avanzar en la Copa. Sin embargo, el eco de la controversia arbitral resuena con fuerza y plantea interrogantes sobre la transparencia y la justicia en el deporte, temas que seguirán siendo debatidos no solo en las canchas, sino también en los medios y entre los aficionados. La competencia sigue y Boca deberá dejar atrás la polémica para enfocarse en el desafío que se avecina.