La Confederación Sudamericana de Fútbol (CONMEBOL) ha impuesto una severa sanción al Club Atlético Boca Juniors, que incluye una multa total de 105.000 dólares por conductas discriminatorias durante el encuentro que disputó contra Cruzeiro el 28 de abril en el estadio Mineirão de Belo Horizonte. Esta resolución, emitida por la Comisión Disciplinaria de la CONMEBOL, no solo afecta económicamente al club argentino, sino que también lo obliga a implementar medidas específicas en su próximo partido contra Universidad Católica de Chile, que se llevará a cabo en La Bombonera como parte de la última jornada del Grupo D de la Copa Libertadores 2026.

El fallo del tribunal disciplinario, compuesto por Eduardo Gross Brown, Amarilis Belisario y Cristóbal Valdés, detalla tres infracciones cometidas por el club. La penalización más significativa se encuentra en el artículo 15.2 del Código Disciplinario de la CONMEBOL, que condena los actos de discriminación perpetrados por los aficionados. En este caso, la multa alcanza los 100.000 dólares, siendo esta la mayor parte de la sanción. Las otras infracciones incluyen una penalización de 5.000 dólares por no respetar el artículo 7.3.4.1 del Manual de Clubes de la CONMEBOL Libertadores 2026, así como una advertencia formal relacionada con el retraso en el inicio de un partido, conforme al artículo 11.2 del Código Disciplinario.

El incidente que originó la sanción más severa fue protagonizado por un hincha argentino, quien realizó gestos racistas dirigidos hacia la hinchada local durante el partido en cuestión. Este individuo, de 29 años, fue detenido por la Policía Militar en el Mineirão y posteriormente puesto a disposición del sistema judicial de Minas Gerais, donde se le imputó por un delito de racismo agravado, dado que el hecho fue difundido a través de las redes sociales. A raíz de esto, la CONMEBOL abrió un expediente contra Boca Juniors el 12 de mayo, tras analizar el informe del árbitro y las grabaciones del encuentro.

La normativa de la CONMEBOL es clara en su artículo 15.2, que establece que cualquier club cuyos aficionados insulten o atenten contra la dignidad de personas o grupos, por motivos de raza, color de piel, orientación sexual, entre otros, enfrentará sanciones económicas que inician en 100.000 dólares. En caso de que ocurran reincidencias, la multa podría incrementarse hasta 400.000 dólares. La resolución también advierte al club sobre las consecuencias que podrían surgir si se repiten infracciones similares, conforme al artículo 27 del mismo código.

Las multas impuestas, que suman 105.000 dólares, serán descontadas automáticamente de los ingresos que la CONMEBOL debe transferir al club, ya sea en concepto de derechos de televisión o patrocinio. Este hecho resalta la seriedad con la que la CONMEBOL aborda las conductas discriminatorias en el fútbol sudamericano, buscando erradicar este tipo de comportamientos de las canchas.

Además del impacto económico, Boca Juniors deberá cumplir con ciertas obligaciones durante el encuentro frente a Universidad Católica. Entre las medidas requeridas, se destaca la exhibición de un cartel con la frase "EL RESPETO ES TITULAR" al inicio del partido. Esta acción busca enviar un mensaje claro contra el racismo y la discriminación, alineándose con las políticas de inclusión y respeto que promueve la CONMEBOL en todos sus torneos. La situación de Boca Juniors sirve como un recordatorio de la necesidad de una cultura de respeto en el deporte, un desafío que debe ser enfrentado por todos los actores involucrados en el fútbol.