La selección belga ha logrado avanzar a los cuartos de final del Mundial 2026 tras una contundente victoria de 4-1 sobre Estados Unidos, en un partido que estuvo marcado por la controversia desde su previa. La decisión de la FIFA de anular la expulsión del delantero estadounidense Folarin Balogun, lo que le permitió jugar el encuentro, generó una ola de críticas en el equipo europeo. Este episodio no solo influyó en el clima del partido, sino que también propició un intercambio de provocaciones entre ambas selecciones, tanto dentro como fuera del campo.

Luego de asegurar su lugar en la siguiente ronda, la Federación Belga decidió llevar la disputa a las redes sociales, utilizando su cuenta oficial para lanzar mensajes irónicos y provocativos hacia el equipo estadounidense y la controversia que envolvió el encuentro. La primera publicación fue especialmente llamativa, al hacer referencia a la diferencia cultural en la nomenclatura del deporte entre Estados Unidos y el resto del mundo. "It's called soccer FOTBALL", decía la publicación, donde la palabra "soccer" estaba tachada, enfatizando así la preferencia de la comunidad futbolística internacional por el término "fútbol".

Poco después, la selección belga compartió otro mensaje que hizo referencia de manera más directa a la situación de Balogun, utilizando una imagen del delantero Romelu Lukaku celebrando su cuarto gol con una mano sobre la oreja. La frase que acompañaba la imagen, "Overturn this", parecía ser una crítica a la decisión de la FIFA de permitir que Balogun jugara, lo que provocó aún más tensión entre los dos equipos. Esta actitud desafiante de Bélgica es un reflejo del descontento por la forma en que se manejó la situación por parte del organismo rector del fútbol mundial.

La controversia en torno a la decisión de la FIFA se intensificó antes del partido, cuando surgieron rumores sobre la posible intervención del entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en la anulación de la tarjeta roja que recibió Balogun en un partido previo frente a Bosnia. Tanto la Federación Belga como su entrenador, Rudi García, expresaron su desacuerdo con esta decisión, lo que incrementó la presión sobre el encuentro de octavos de final. Con el marcador 4-1 a favor de Bélgica, Lukaku no solo se convirtió en el héroe del partido, sino que también se encargó de dejar claro su desdén por la situación.

El delantero belga, tras marcar el cuarto gol, celebró de una manera que rápidamente se volvió viral. Primero, realizó el gesto del "Topo Gigio", llevándose las manos detrás de las orejas, lo que fue interpretado como una burla hacia los aficionados estadounidenses. Posteriormente, hizo un movimiento con su mano simulando una boca, como respuesta a las críticas que había recibido en la previa del encuentro. Estos gestos, cargados de ironía, fueron un claro indicativo de la tensión que había marcado la semana previa al partido.

El momento culminante de la celebración se dio cuando Lukaku, rodeado por sus compañeros, imitó el famoso baile que Donald Trump popularizó al ritmo de "YMCA" de Village People. Este gesto fue interpretado como una clara ironía hacia el mandatario estadounidense, en medio de la controversia que rodeaba la habilitación de Balogun. Sin embargo, la celebración no solo fue un desahogo para Lukaku, sino también un acto de camaradería entre sus compañeros, quienes se unieron en un festejo que reflejó la alegría por el triunfo y la tensión acumulada.

Una vez concluido el partido, Lukaku cambió el tono de su celebración y mostró un gesto de apoyo hacia su compañero Amadou Onana, quien había tenido que abandonar el campo durante el primer tiempo debido a una lesión. Este gesto resalta no solo la competitividad del equipo belga, sino también su unión y solidaridad en momentos difíciles. En definitiva, este encuentro no solo significó un avance en el torneo para Bélgica, sino que también dejó claro que las rivalidades en el fútbol pueden ir más allá del campo de juego, reflejando tensiones políticas y culturales que trascienden el deporte en sí mismo.