La selección argentina alcanzó su séptima final mundialista en el torneo que se disputa en Estados Unidos, México y Canadá, sostenida por su fortaleza en los partidos decisivos y el liderazgo de Lionel Messi. El equipo dirigido por Lionel Scaloni atravesó un recorrido exigente, marcado por el sufrimiento, la resiliencia y la jerarquía de la vigente campeona del mundo.
Casi cuatro años después de conquistar el trofeo y 36 años después de la última consagración previa, la Albiceleste volverá a jugar el partido por el título. El encuentro será este domingo, en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, frente a España. Argentina buscará alcanzar su cuarta estrella y convertirse en el primer seleccionado en defender el campeonato desde 1962.
El camino comenzó con una actuación contundente en el Grupo J. En el debut, el conjunto de Scaloni derrotó 3-0 a Argelia, con un triplete de Messi que exhibió la capacidad ofensiva del equipo y la vigencia de su capitán en una instancia de máxima exigencia.
La segunda fecha representó un desafío de mayor intensidad táctica y física ante Austria. Messi falló un penal en los primeros minutos, pero luego se recuperó y marcó los dos goles del triunfo argentino por 2-0. El segundo tanto llegó en el tiempo de descuento, en un partido que puso a prueba la paciencia y la capacidad de respuesta del seleccionado.
Con esas dos victorias, Argentina aseguró el primer puesto de su grupo antes de disputar la tercera y última jornada. Desde entonces, el conjunto nacional avanzó en un torneo que volvió a exigir su carácter competitivo y que ahora lo encuentra a un paso de una nueva consagración mundial.



