Madrid, 30 de abril (Redacción Medios Digitales) - Este domingo, el partido entre el Colunga y el Praviano en el Grupo II de la Tercera Federación será más que un simple encuentro; será un evento que marcará el regreso de un ícono del fútbol asturiano: Ángel Mateos. Con 70 años de vida, el arquero se prepara para volver a la cancha, sintiendo una mezcla de nervios y emoción como si estuviera tomando su primera decisión como futbolista. Este regreso es un homenaje a su larga trayectoria en el deporte, después de casi tres décadas desde que colgara los guantes por última vez.

Mateos recuerda vívidamente su último partido en mayo de 1998, cuando defendió la portería del Turón en un encuentro contra el Candás. Ese enfrentamiento, que culminó en una victoria de 3-1, fue significativo no solo por el resultado, sino por la despedida que le ofrecieron sus compañeros, quienes lo llevaron a hombros fuera del campo. Desde entonces, el fútbol ha continuado evolucionando, pero Mateos nunca se alejó del deporte que tanto ama, participando en encuentros informales con veteranos y en ligas de aficionados.

El arquero, quien comenzó su carrera futbolística a los diez años, ha sido testigo de los cambios que el deporte ha experimentado a lo largo de las décadas. Desde los rudimentarios guantes de lana que utilizaban en sus inicios hasta los modernos equipos que hoy son la norma, Mateos ha vivido la transformación del fútbol español. “Cuando empecé, tener guantes era un lujo. Ahora, todo ha cambiado, tanto en el deporte como en el material”, reflexiona, mientras celebra la calidez de los mensajes de apoyo que ha recibido en los días previos a su regreso.

Uno de los momentos más emotivos para Mateos es la expectativa de su nieto de diez años, quien está ansioso por verlo jugar. “Está casi más emocionado que yo. Cuando le conté que iba a volver a la cancha, su alegría fue inmensa. Está esperando ese momento con mucha ilusión”, confiesa el arquero. Este vínculo familiar añade un significado especial a su regreso, convirtiendo el evento en un acontecimiento que trasciende el deporte.

La decisión de volver a jugar se gestó de manera espontánea en el propio club. Los actuales responsables del Colunga, que han compartido momentos con Mateos en entrenamientos informales, propusieron esta idea, y él accedió bajo la condición de que el equipo estuviera salvado de cualquier riesgo de descenso. “Siempre dije que si perjudicábamos a otros, no lo haríamos. Pero al estar el Colunga y el Praviano salvados, no hay problema”, explica, con la humildad que lo caracteriza.

Mateos se siente preparado para afrontar el desafío de la Tercera RFEF, donde asegura que puede cumplir con las expectativas de un portero en esta categoría. A pesar de su edad, ha mantenido su pasión por el fútbol y la actividad física, entrenando regularmente con el equipo. Su historia es un testimonio inspirador sobre la perseverancia y la conexión intergeneracional que el deporte puede fomentar, recordando a todos que la pasión por el fútbol no tiene edad y que siempre hay espacio para volver a disfrutar de lo que se ama.