La selección alemana de fútbol ha protagonizado una de las sorpresas más impactantes en el Mundial que se desarrolla en Estados Unidos, México y Canadá, al ser eliminada en los dieciseisavos de final. Este lunes, el equipo germano empató 1-1 con Paraguay en el Gillette Stadium de Boston, pero fue derrotado 4-3 en la tanda de penales. Este resultado marca un nuevo capítulo de decepción para una selección que, a pesar de su rica historia, no logra recuperar el brillo que tuvo en el pasado.
La eliminación de Alemania en esta fase del torneo representa la tercera Copa del Mundo consecutiva en la que no logra avanzar entre los 16 mejores equipos. Desde que se coronó campeón en Brasil 2014, la 'Mannschaft' ha vivido una serie de fracasos significativos; en las ediciones de 2018 y 2022 no logró avanzar ni siquiera a la fase de grupos. En esta ocasión, aunque logró superar la primera ronda, la actuación en el campo dejó mucho que desear, especialmente frente a un Paraguay que supo aprovechar cada oportunidad.
El estilo de juego de Paraguay, caracterizado por su fortaleza física y una defensa sólida, se evidenció durante el encuentro. Desde el inicio, el equipo sudamericano se mostró resistente y disciplinado, logrando mantener a raya los embates alemanes. A pesar de que Alemania dominó territorialmente, la falta de claridad en los últimos metros se hizo evidente y el equipo no pudo concretar sus llegadas con la efectividad necesaria. El cambio de Undav por Musiala no trajo los resultados esperados, dejando al equipo sin la chispa necesaria para romper el cerco defensivo paraguayo.
El primer aviso del encuentro llegó por parte de Paraguay, que tuvo una oportunidad clara en el primer minuto tras un saque de esquina. Sin embargo, a medida que el partido avanzaba, Alemania se hizo con el control del balón, aunque no logró crear situaciones de peligro real. La defensa paraguaya, liderada por un sólido desempeño de su arquero Gill y su línea defensiva, se mantuvo firme, mientras que los alemanes parecían perder la paciencia y la precisión en sus ataques.
El momento decisivo llegó justo antes del descanso, cuando Paraguay sorprendió a Alemania con un gol. Galarza, aprovechando un descuido en la defensa germana, envió un centro preciso que encontró a Enciso, quien no falló en la definición. Este gol no solo desató la euforia entre los aficionados paraguayos, sino que también evidenció las falencias defensivas de Alemania, que no logró adaptarse a la presión del juego.
En la segunda mitad, Alemania intensificó su búsqueda del empate. Nagelsmann, el director técnico, no hizo cambios en la alineación inicial, pero su equipo se acercó al milagro tras una equivocación de Kimmich, que casi le cuesta caro. Sin embargo, fue Havertz quien, con un cabezazo oportuno, logró el tanto del empate. Pero a pesar de la igualdad, la falta de fluidez del ataque alemán se hizo notar y los intentos por marcar el gol de la victoria se estrellaron contra la sólida defensa paraguaya.
Finalmente, el encuentro llegó a la tanda de penales, donde Alemania no pudo superar la presión. La decepción fue palpable entre los jugadores y aficionados alemanes, que ven cómo su selección se hunde en un ciclo de fracasos. Esta eliminación marca un punto de inflexión y plantea serias preguntas sobre el futuro del fútbol alemán en el escenario internacional. El camino hacia la recuperación será arduo, ya que deben replantearse su estrategia y reintegrar el espíritu competitivo que alguna vez los llevó a la cima del fútbol mundial.



