El deseo de volar puede leerse como una metáfora de la libertad y de la voluntad de superar los límites, pero también como una aspiración concreta: dominar el aire. Esa doble dimensión atraviesa la historia de Leonardo Reale, bailarín y ahora autor teatral, cuya trayectoria reúne la fascinación por la aviación y una vida marcada por la danza.

Desde chico, Reale arrojaba avioncitos de papel al mausoleo de Jorge Newbery, en el cementerio de la Chacarita. Años después, antes de cumplir cincuenta, convirtió esa imagen de vuelo en una forma de enfrentar la adversidad y encontrar una salida en medio de las dificultades. En ese recorrido, atravesó más de una tormenta con un solo motor. “Mi salvavidas fue la danza”, afirma.

Volar roto es su debut como autor de teatro y está basada en su propia biografía. La obra repasa momentos decisivos de su vida y de su carrera, observados desde distintas distancias: la inmediata, la de los años transcurridos y la de una mirada retrospectiva más amplia. Esas escenas lo enfrentan con las situaciones que contribuyeron a formar la persona que es en la actualidad.

En esta oportunidad, Reale permanece debajo del escenario. La historia de ese otro Leonardo —el niño que imaginaba el vuelo y el artista que encontró en la danza una vía de resistencia— queda en manos de los intérpretes. La pieza propone así un recorrido por sus quiebres, sus pasiones y la búsqueda de una luz capaz de transformar una vida.