La escritora argentina Valeria Tentoni se ha destacado en diversos géneros literarios, desde la poesía hasta la literatura infantil, pasando por el ensayo y el periodismo cultural. Sin embargo, su incursión en la novela ha sido un proceso más complicado y desafiante. A lo largo de los años, Tentoni intentó escribir una novela en varias ocasiones, pero siempre se encontró con obstáculos que la llevaron a abandonar el proyecto, como si se tratara de un atleta que, agotado bajo el sol, se detiene en medio de una carrera. Fue durante la pandemia, en un momento de introspección y búsqueda personal, que decidió explorar nuevas disciplinas que le ofrecieran un cambio de perspectiva: se inscribió en un dojo para aprender artes marciales.
"Comencé a practicar kung-fu y taichí", relata Tentoni en una conversación telefónica. Esta experiencia no solo le brindó una nueva forma de ejercicio físico, sino que también le enseñó importantes lecciones sobre disciplina, tolerancia al fracaso y persistencia. La práctica de estas artes marciales le permitió enfrentar con renovado vigor el desafío de escribir una novela, ya que, como ella misma menciona, el proceso de creación de una obra larga y compleja requiere de un manejo cuidadoso de materiales y narrativas.
El resultado de esta nueva etapa en su vida es "La vida privada", su más reciente novela que invita a los lectores a sumergirse en una historia intrigante. La trama comienza con una lectora anónima que, tras un viaje en micro, se encuentra en la ruta hacia un pueblo en el que vive una escritora legendaria. Esta autora, Virginia Muntweazel, es un enigma en sí misma, habiendo escrito una serie de diarios de viaje antes de desaparecer por completo. La lectora, quien ha estado escribiéndose cartas durante años, decide emprender un viaje para encontrarse con la escritora que la ha cautivado.
Tentoni recuerda que la chispa de esta historia nació en su mente en 2016, un año crucial en su carrera. El periodismo, una actividad que ella define como "de mucha disciplina" y "muy proteica para escribir literatura", fue el punto de partida de su investigación. La autora comenta que el periodismo no solo le ha permitido desarrollar sus habilidades de escritura, sino que también le ha garantizado horas de lectura y reflexión. Durante una entrevista a Daniel Melero en 2016, él le compartió una curiosa anécdota sobre los primeros cartógrafos, quienes solían incluir elementos ficticios en sus mapas para proteger su trabajo de copias.
Este dato despertó la curiosidad de Tentoni, quien se sumergió en una investigación que la llevó a descubrir a Lillian Virginia Mountweazel, una fotógrafa estadounidense que, según una enciclopedia de 1975, había muerto en una explosión a los 31 años. Sin embargo, la información resultó ser completamente falsa; Mountweazel era en realidad un personaje ficticio creado por enciclopedistas como parte de un juego de copyright. Este descubrimiento abrió un mundo fascinante para Tentoni, quien decidió darle vida a este personaje en su novela, explorando así la intersección entre la realidad y la ficción.
La obra de Tentoni se presenta como una reflexión sobre la búsqueda de significado en un mundo dominado por la tecnología y la rutina diaria. A través de su narrativa, la autora invita a los lectores a cuestionar su relación con el entorno contemporáneo y a explorar la posibilidad de una vida más plena, alejada de las distracciones constantes del celular y la televisión. En un momento en que la literatura puede ofrecer un refugio y una conexión más profunda con uno mismo, Tentoni nos recuerda que siempre hay algo más allá de la monotonía de la vida cotidiana.
Con "La vida privada", Valeria Tentoni no solo entrega una novela cautivadora, sino que también ofrece una invitación a la reflexión sobre la existencia y la búsqueda de lo auténtico en un mundo en constante cambio. Su trayectoria como escritora, marcada por la disciplina y la exploración, se ve reflejada en esta obra que promete resonar en los corazones de quienes se atrevan a descubrirla.



