Phil Mortillaro, junto a su hijo, ha revitalizado la tradición de la cerrajería artesanal en un lugar emblemático de Manhattan. Su taller, Greenwich Locksmiths, se ubica en el edificio independiente más pequeño de la ciudad, con solamente 11,6 metros cuadrados.
Situado en la Séptima Avenida Sur, este taller no solo destaca por su reducido tamaño, sino también por su impresionante fachada cubierta con más de 10.000 llaves recicladas, que conforman un cautivador mosaico metálico. La creación de esta obra de arte, inspirada en las pinturas de Van Gogh y en las formas abstractas de Pollock, tomó dos años y ha convertido este pequeño espacio en un punto de referencia visual en Nueva York.
Desde 1980, Mortillaro ha sido una figura clave en el vecindario, comenzando su carrera a los 14 años. Ha trabajado con diversas instituciones, incluyendo la Guardia Costera de Estados Unidos. En Greenwich Locksmiths, cada llave se transforma de un simple modelo en blanco a lo que él denomina "llaves artísticas" de estilo victoriano, utilizando técnicas tradicionales de limado, soldadura y tallado. Además, su taller es reconocido por la duplicación de llaves de alta seguridad, así como por la reparación de cerraduras antiguas, satisfaciendo las necesidades de quienes viven en edificios históricos.



