En un hallazgo sin precedentes, un robot submarino ha explorado 55,6 kilómetros del lecho marino del Mar Argentino, revelando la alarmante presencia de residuos humanos en profundidades que alcanzan casi los 3.000 metros. Este descubrimiento, que incluye objetos como bolsas de plástico, redes de pesca, prendas de vestir y un cassette VHS, marca un hito en la investigación sobre la contaminación marina en una de las regiones más remotas del Atlántico Sur. Las imágenes capturadas durante la expedición, que se llevaron a cabo el verano pasado, han sido compartidas en plataformas digitales, generando conciencia sobre esta problemática.

La iniciativa fue liderada por la científica María Emilia Bravo, perteneciente a la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires y al Conicet, quienes han trabajado en conjunto con un equipo de 25 colaboradores. Tras un exhaustivo análisis de los hallazgos, los investigadores confirmaron que la basura humana ha llegado a los rincones más recónditos de nuestros océanos. Una vez depositados en el lecho marino, estos residuos tienden a permanecer en el mismo lugar, lo que plantea serias preocupaciones sobre la acumulación de desechos en ecosistemas tan frágiles. Los resultados de esta investigación han sido publicados en la revista Frontiers in Marine Science, aportando datos valiosos al ámbito científico.

El equipo de investigación está conformado por profesionales del Instituto Argentino de Oceanografía, que opera bajo el Conicet y la Universidad Nacional del Sur, junto a expertos del Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia” (MACN). Además, colaboraron instituciones internacionales como el Centro Universitario Regional del Este de Uruguay y la Institución Oceanográfica Scripps de la Universidad de California en San Diego, entre otras. Este esfuerzo conjunto evidencia la relevancia global del estudio, resaltando la necesidad de un abordaje multidisciplinario para afrontar la crisis de la contaminación marina.

El fondo marino profundo es uno de los ecosistemas menos investigados del planeta, en parte debido a los altos costos logísticos y económicos asociados con su exploración. Este vacío informativo había dificultado la comprensión de la magnitud de la contaminación en estas áreas. Hasta el momento, la falta de datos precisos sobre los residuos acumulados en el Mar Argentino había dejado un gran interrogante sobre el impacto humano en estas profundidades, un aspecto esencial para desarrollar estrategias de conservación y protección de la biodiversidad marina.

Argentina cuenta con un vasto territorio marítimo que supera los 6,5 millones de kilómetros cuadrados, de los cuales el 70% corresponde a aguas profundas. Esto equivale a aproximadamente 4,6 millones de kilómetros cuadrados de fondo marino que hasta ahora no contaban con información sobre su estado de contaminación. La presión sobre estos ecosistemas ha aumentado considerablemente en los últimos años, con un notable incremento en la actividad pesquera y de exploración de hidrocarburos. Entre 2018 y 2021, más de 800 buques pesqueros extranjeros operaron en las cercanías de la Zona Económica Exclusiva argentina, acumulando cerca de 900.000 horas de pesca, y más de la mitad de ellos operaron con sistemas de rastreo desactivados.

La actividad pesquera y la exploración de petróleo en alta mar son factores que podrían estar contribuyendo a la acumulación de residuos en el fondo marino. Sin embargo, los investigadores advierten que aún se requieren más estudios para establecer una relación definitiva entre estas actividades y la contaminación encontrada. El principal objetivo de esta investigación fue documentar, por primera vez, la naturaleza y la cantidad de desechos presentes en el fondo del margen continental argentino, así como su distribución espacial.

Asimismo, el estudio buscó analizar cómo la geografía del fondo marino, incluyendo valles, cañones y pendientes, junto con las corrientes oceánicas, podrían influir en la distribución de estos residuos. Esta investigación no solo amplía nuestro conocimiento sobre la contaminación en el Mar Argentino, sino que también subraya la urgencia de implementar políticas efectivas para mitigar el impacto humano en los océanos y fomentar la conservación de nuestros recursos marinos.