La emblemática Rockaway Beach, una de las playas más populares de Nueva York, se verá afectada por cierres parciales durante la temporada estival debido a un ambicioso plan de infraestructura ambiental conocido como el Proyecto de Resiliencia de la Costa Atlántica. Este proyecto, que cuenta con un presupuesto estimado de 336 millones de dólares, se implementará para mitigar el impacto de la erosión y el aumento de tormentas severas, fenómenos que han aumentado en frecuencia y gravedad como resultado del cambio climático.
Iniciado en 2020, el Proyecto de Resiliencia de la Costa Atlántica se desarrollará hasta la temporada de playas de 2026, con el objetivo de proteger la línea costera de Nueva York. Durante este proceso, se prevé que entre 10 y 15 manzanas de playa se cierren de manera simultánea, implementando un esquema rotativo que permitirá el desplazamiento de las áreas inhabilitadas desde Beach 116th Street hacia el oeste y desde Beach 143rd Street hacia el este. A pesar de los cierres, se estima que entre 60 y más de 70 manzanas de playa permanecerán abiertas para el disfrute de los visitantes, garantizando así que la mayoría de las personas pueda seguir accediendo a la costa durante el verano.
La decisión de llevar a cabo estos cierres no fue tomada a la ligera. La costa de Rockaway ha experimentado serios daños a lo largo de las últimas décadas, provocados por la erosión y las inundaciones resultantes de tormentas cada vez más intensas. Las obras del proyecto buscan no solo proteger la infraestructura y las viviendas en la zona, sino también resguardar los ecosistemas costeros que se encuentran en peligro. El Cuerpo de Ingenieros del Ejército de los Estados Unidos (USACE) ha diseñado un plan que incluye la construcción de 14 nuevos espigones de piedra, que ayudarán a frenar la pérdida de arena y a reforzar el perfil de la costa, así como la rehabilitación de cinco espigones existentes.
Además de la construcción de espigones, el proyecto contempla el establecimiento de un sistema de dunas reforzadas y la reposición de arena en la península de Rockaway. Estas intervenciones están encaminadas a fortalecer la resiliencia de las comunidades que están expuestas a la subida del nivel del mar, restaurar hábitats naturales y garantizar la supervivencia de especies locales, como el piping plover y el sea amaranth. Esta iniciativa representa un esfuerzo significativo por parte de las autoridades para abordar los desafíos que plantea el cambio climático, asegurando un futuro más seguro para la costa neoyorquina.
La implementación de los cierres ha sido coordinada con los operadores de los concesionarios de playa, quienes continuarán ofreciendo servicios gastronómicos y recreativos en las áreas que permanezcan abiertas. De este modo, se pretende minimizar el impacto en la experiencia de los visitantes y mantener la vitalidad económica de la zona durante la temporada alta.
Por otro lado, el paseo marítimo de Rockaway, un corredor de 8,8 kilómetros que recorre la costa, se mantendrá accesible en su totalidad durante la temporada de verano. Asimismo, el servicio de ferry de la ciudad no sufrirá interrupciones, lo que facilitará el acceso a la playa y permitirá a los neoyorquinos y turistas disfrutar de esta icónica franja costera a pesar de los trabajos en curso.



