Durante la reciente edición del desfile del reconocido diseñador Hanníbal Laguna, Rocío Carrasco se presentó como una figura central, resaltando la conexión personal que mantiene con el creador. En sus declaraciones, Carrasco destacó la confianza y el aprecio que siente hacia Laguna, afirmando que “Le confiaría todo, con eso te lo he dicho”. Esta notable participación marcó su regreso a la esfera pública en un momento donde las tensiones familiares entre su hija, Rocío Flores, y su hermana, Gloria Camila, acaparan la atención mediática.
La presencia de Carrasco en el evento de moda fue, sin duda, una estrategia para desviar la mirada de los medios de comunicación hacia las controversias que la rodean. En particular, la disputa entre su hija y su hermana ha sido objeto de numerosos comentarios y especulaciones, generando un clima de incertidumbre en torno a la familia Carrasco. Sin embargo, cuando fue consultada sobre este conflicto, Carrasco se mostró firme en su decisión de no alimentar el debate, limitándose a decir: “No tengo nada que decir, no tengo nada que decirte de eso”. Con esta respuesta, la artista busca mantener la privacidad de su vida familiar y evitar que su situación personal se convierta en un espectáculo público.
En cuanto a su relación con el mundo de la moda, Carrasco reveló que actualmente prefiere disfrutar de los eventos desde un lugar menos expuesto. Aunque no cierra la puerta a la posibilidad de volver a desfilar junto a Hanníbal Laguna, siente que su etapa como modelo pertenece al pasado. Este enfoque la ha llevado a adoptar un rol más centrado en la amistad y la admiración mutua que comparten, un vínculo que considera más significativo que la simple relación profesional.
Además, Carrasco no se mostró preocupada ante otras polémicas recientes que han surgido en su entorno familiar, como las críticas por el supuesto intrusismo laboral tras la publicación del libro de Alejandra Rubio. Al respecto, minimizó la controversia, argumentando que cada vez que un miembro de su familia toma una iniciativa profesional, el revuelo mediático es considerable. Recordó, en este contexto, el gran impacto que tuvo el debut teatral de Terelu Campos, señalando que “hay mucho aburrimiento” en torno a la creación de nuevas polémicas.
Con la llegada del Día del Padre, la figura de Pedro Carrasco, su padre, resurgió en sus pensamientos. Sin embargo, la artista dejó en claro que no necesita de una fecha específica para recordar a sus padres, tanto a él como a su madre, Rocío Jurado. Para Carrasco, la memoria de ambos permanece viva en su día a día, lo que demuestra que su legado familiar es una parte intrínseca de su vida.
Las declaraciones de Rocío Carrasco reflejan su intención de desviar la atención de las controversias familiares y enfocar sus esfuerzos en apoyar a Hanníbal Laguna, cuyo trabajo considera fundamental en su vida. Su actitud parece centrarse en fortalecer sus lazos personales, mientras que, por otro lado, busca mantener distancia de la exposición mediática que a menudo rodea a su familia. En un panorama repleto de conflictos, la artista elige priorizar las conexiones auténticas y el respeto hacia su entorno personal, dejando de lado los rumores y especulaciones que han caracterizado su vida en los últimos tiempos.



