En 1975, la crítica literaria francesa Hélène Cixous proclamó que "una mujer debe escribirse a sí misma", sugiriendo que la autoría femenina es un acto de creación similar al parto. Sin embargo, Cixous también advirtió que, a menudo, las mujeres "escriben con tinta blanca", una metáfora que Erin Maglaque explora en su obra "Presencia: Una Historia Oculta del Cuerpo Femenino". La autora utiliza esta imagen potente para ilustrar la dificultad de encontrar representaciones significativas de la experiencia femenina en la historia, especialmente entre los siglos XVI y XIX, un período en el que la voz de la mujer era a menudo silenciada o ignorada.
El libro de Maglaque es un análisis profundo de las vidas interiores de las mujeres europeas durante la modernidad temprana. A través de su investigación, la historiadora revela la "paradoja del cuerpo femenino": a pesar de la presencia indiscutible de las mujeres en la sociedad, el registro histórico occidental ha dejado escasas evidencias de sus experiencias. Esta falta de documentación provoca una sensación de que el papel de la mujer en la historia ha sido, en muchos sentidos, como "tinta blanca sobre papel blanco", donde lo que no se dice es tan importante como lo que se expresa. La autora invita a los lectores a cuestionar la representación del cuerpo femenino y a buscar las historias que han quedado fuera del canon tradicional.
Maglaque se embarca en un viaje de descubrimiento para reunir las voces de mujeres que han sido olvidadas por la historia. Entre ellas se encuentran una partera inglesa del siglo XVII, una monja de Perugia que llevaba consigo un libro de recetas, y una joven sirvienta que dormía en el suelo al lado de la cama de su amo. A través de diarios, cartas, dedicatorias y testimonios judiciales, la autora construye un mosaico que amplía nuestra comprensión de la experiencia femenina. En lugar de generalizar a partir de cada relato individual, Maglaque se enfoca en los detalles, los silencios y las palabras elegidas, extrayendo significado de los contornos de estas vidas.
El contexto histórico que Maglaque presenta es igualmente fascinante. Su investigación se basa en una amplia gama de fuentes primarias, que incluyen tratados médicos sobre la gestación, catálogos botánicos utilizados por mujeres para fines farmacéuticos, panfletos, sermones y manuales de consejos domésticos. Este enfoque permite a la autora iluminar cómo las mujeres se relacionaban con el conocimiento y la cultura de su tiempo, revelando la complejidad de sus vidas en un periodo de grandes transformaciones. Maglaque sostiene que la era moderna temprana se sitúa en un terreno incómodo entre la extrañeza del pasado medieval y la familiaridad de la modernidad tardía, un tiempo de cambios profundos que desafió tanto a las estructuras de poder como a las creencias arraigadas.
Sin embargo, Maglaque plantea una interrogante fundamental: ¿acaso el aumento del conocimiento y la razón realmente conlleva a una mayor empatía y libertad? A medida que desentraña las historias de estas mujeres, la autora nos invita a reflexionar sobre las implicancias de su legado en la actualidad. Su escritura no solo busca recuperar voces del pasado, sino también cuestionar las narrativas predominantes que han definido la historia de la feminidad.
El viaje de Erin Maglaque a través de estas historias olvidadas no solo es un acto de rescate, sino también una llamada a la acción. Nos recuerda que el pasado está lleno de matices y contradicciones, y que la historia del cuerpo femenino es rica y compleja. Al iluminar las experiencias de estas mujeres, Maglaque contribuye a una narrativa más inclusiva y representativa, ofreciendo un espacio para que las voces femeninas sean escuchadas y valoradas en su totalidad. Así, su obra se convierte en un recurso invaluable para aquellos que buscan entender la historia desde una perspectiva más amplia y profunda, donde las mujeres no son meras sombras, sino protagonistas de su propia historia.



