La arquitectura de Buenos Aires alberga tesoros que, a menudo, pasan desapercibidos para la mayoría de los transeúntes. Entre los edificios que se encuentran en Tacuarí al 700, en la frontera entre Monserrat y San Telmo, se halla una construcción que, si bien se presenta con una fachada que podría considerarse común, esconde un legado arquitectónico significativo. Esta edificación está relacionada con Virginio Colombo, un arquitecto de origen milanés que se destacó como uno de los máximos exponentes del Art Nouveau en Argentina.

La propiedad en cuestión ha sido recientemente puesta a la venta por un precio de 780,000 dólares. Se trata de un pequeño hotel que también cuenta con un local comercial y varias unidades independientes, cada una de las cuales conserva gran parte de los materiales originales que fueron utilizados en su construcción. Para los expertos en patrimonio, esta obra representa un ejemplo claro del estilo único que Colombo desarrolló durante las primeras décadas del siglo XX, un período en el que su influencia en la arquitectura porteña comenzó a hacerse sentir con fuerza.

El interés por esta obra radica en su escasa difusión dentro del vasto legado que dejó Colombo en la ciudad. Este arquitecto, que llegó a Buenos Aires en 1906 con tan solo 21 años, fue responsable de construcciones emblemáticas como la Casa Calise y la Casa de los Pavos Reales, ambas consideradas joyas del Art Nouveau. La Casa Calise, ubicada en Hipólito Yrigoyen al 2562/78, es particularmente reconocida como una de las máximas expresiones del Liberty milanés en el país.

Virginio Colombo nació en Brera, Milán, en 1884 y fue educado en la prestigiosa Academia de Bellas Artes de su ciudad natal. Bajo la tutela de Giuseppe Sommaruga, un destacado arquitecto del Liberty italiano, Colombo desarrolló un estilo que desafiaba las convenciones del academicismo francés de su época. Su carrera despegó con su participación en los pabellones de la Exposición del Centenario en 1910, donde recibió una Medalla de Oro, un reconocimiento que marcó el inicio de una trayectoria prolífica que abarcó más de 50 edificios entre 1911 y 1927.

La propuesta estética de Colombo rompió con la sobriedad y simetría características del academicismo, ofreciendo en su lugar fachadas exuberantes adornadas con esculturas, mosaicos y herrería artística. Su repertorio ornamental se nutrió de referencias medievales y modernistas, dando lugar a un lenguaje arquitectónico que fue distintivo en la Argentina. Entre sus obras más notables también se encuentran el edificio Grimoldi en Avenida Corrientes y la sede de la Società Unione Operai Italiani, que se ubica sobre la calle Sarmiento.

La Casa de los Pavos Reales, situada en el barrio de Balvanera, es otro hito en su carrera y complementa un legado que incluye numerosas viviendas particulares y edificios de renta distribuidos por diversos barrios de la ciudad. A lo largo de dos décadas, Colombo logró crear un estilo propio dentro del movimiento del Liberty, que en Argentina adquirió una forma singular gracias a su enfoque innovador y a su habilidad para integrar elementos decorativos que resaltan la riqueza cultural de la época.

En conclusión, la casa en Tacuarí al 700 no solo representa una oportunidad de inversión, sino que también es un recordatorio del impacto perdurable de Virginio Colombo en la arquitectura argentina. Su legado continúa siendo objeto de estudio y admiración, y esta propiedad es un testimonio vivo de su creatividad y visión, invitando a nuevos propietarios a ser parte de su historia.