La Semana Santa de este año dejó una huella significativa en la industria hotelera de Panamá, alcanzando niveles de ocupación que no se habían visto antes. Según la Asociación Panameña de Hoteles (Apatel), el porcentaje de alojamientos ocupados en todo el país superó el 85%, con algunas áreas turísticas registrando picos de ocupación superiores al 90%. Esta cifra no solo refleja la reactivación del turismo en el país, sino también el atractivo que Panamá ejerce como destino turístico durante esta época del año.

La alta demanda de alojamientos se atribuye a una variedad de factores que han convergido para hacer de esta Semana Santa una de las más visitadas en la historia reciente del país. La Apatel ha señalado que la diversidad de actividades disponibles para los turistas, que incluyen desde rutas gastronómicas hasta visitas a sitios de importancia cultural y religiosa, ha sido fundamental para atraer tanto a visitantes locales como internacionales. En particular, el Casco Antiguo de la Ciudad de Panamá, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, ha sido un lugar destacado, donde los turistas pudieron disfrutar de la rica historia de la ciudad, así como de su vibrante oferta cultural.

La Autoridad de Turismo de Panamá (ATP) estima que más de 300.000 personas, tanto nacionales como extranjeros, visitaron el Casco Antiguo durante esta celebración religiosa. Este flujo de visitantes generó un impacto económico significativo, con una derrama que se aproxima a los 6 millones de dólares solo en esta área. Este fenómeno resalta la importancia del turismo como motor económico en el país, especialmente en un contexto donde se busca recuperar la actividad turística tras los desafíos impuestos por la pandemia.

Desde una perspectiva más amplia, el impacto económico total de la Semana Santa oscila entre 100 y 200 millones de dólares, según estimaciones de economistas y actores del sector turístico. Este crecimiento económico se ha visto potenciado por el desplazamiento interno y la llegada de turistas internacionales, lo que ha revalidado a Panamá como un destino atractivo que combina tanto la belleza natural de sus playas y montañas como su rica herencia cultural y arquitectónica.

Para quienes decidan visitar Panamá en esta época del año, las opciones de actividades son abundantes y permiten a los turistas diseñar itinerarios que fusionen la modernidad de la capital con la naturaleza y la historia del país. Un recorrido típico podría comenzar en la Ciudad de Panamá, visitando las famosas esclusas de Miraflores y el pintoresco Casco Antiguo, seguido de momentos de esparcimiento en la Calzada de Amador y en el vibrante Albrook Mall, ideal para quienes buscan realizar compras.

Los días siguientes pueden dedicarse a explorar la naturaleza en lugares como El Valle de Antón, un cráter volcánico perfecto para el senderismo, o disfrutar del ambiente fresco de Boquete, conocido por sus cafeterías especializadas. La experiencia culmina en Bocas del Toro, un paraíso de aguas cristalinas y cultura afroantillana, donde se puede practicar buceo o simplemente relajarse en sus playas. Alternativamente, algunos turistas eligen realizar excursiones a las paradisíacas islas del archipiélago de San Blas, lo que añade un atractivo adicional a su visita.

La recuperación del sector turístico en Panamá es un indicativo claro del dinamismo que se está viviendo en la actualidad. La Apatel ha destacado que estos números no solo son un reflejo de la reactivación del turismo nacional, sino que también anticipan una temporada alta prometedora para los próximos meses. La ATP, por su parte, ha enfatizado la importancia de continuar promoviendo el país como un destino tanto para los viajeros locales como para aquellos que vienen de otras partes del mundo, especialmente durante festividades que atraen a un gran número de visitantes.