En el año que marca el centenario de la muerte de Antoni Gaudí, se ha oficializado la atribución del Xalet del Catllaràs al célebre arquitecto catalán. Esta nueva inclusión en su corpus arquitectónico reafirma la importancia de Gaudí en la historia de la arquitectura mundial y coincide con las celebraciones que tienen lugar en Barcelona para honrar su legado, en un momento donde la construcción de la Sagrada Família, que lleva en marcha 144 años, se encuentra en sus fases finales.

El reconocimiento del Xalet del Catllaràs responde a un exhaustivo estudio encargado por el departamento de patrimonio del Gobierno de Cataluña, que ha aportado evidencias concretas sobre la autoría de Gaudí. Este chalet, cuya construcción se llevó a cabo entre 1901 y 1908 en las montañas de Cataluña, fue diseñado originalmente para albergar a los ingenieros de la mina de carbón del Catllaràs, bajo la dirección de la empresa cementera Asland, creada por Eusebi Güell. Su distintivo diseño piramidal y su ubicación aislada lo hacen destacar en el paisaje arquitectónico.

A lo largo de los años, el Xalet del Catllaràs ha sufrido diversas transformaciones y, aunque fue donado al municipio de La Pobla de Lillet en 1932 y adaptado como casa de colonias de verano en la década de 1970, actualmente se encuentra desocupado mientras se llevan a cabo trabajos de restauración. El análisis que respalda su atribución a Gaudí, realizado por Galdric Santana Roma, se basa en una comparación técnica de elementos constructivos y estilísticos, destacando que, aunque la obra es de Gaudí, los trabajos posteriores no siguieron el diseño original de manera fiel, lo que limita su supervisión directa.

Entre las características que refuerzan esta atribución se encuentran las secciones en arco inclinado y la distribución de las habitaciones en ángulo de 45 grados, elementos que también se pueden observar en otras obras de Gaudí. Además, el uso de cal en el interior del arco evoca tratamientos similares en el Park Güell y la Torre Bellesguard. La estrecha relación profesional entre Gaudí y Eusebi Güell, que comenzó en 1878, también juega un papel fundamental en este reconocimiento, ya que durante la construcción del Xalet, Gaudí se encontraba involucrado en otros proyectos emblemáticos que podrían haberle impedido supervisar el chalet personalmente.