El juicio sobre la muerte de Diego Maradona se reanuda este martes, con la presencia del enfermero coordinador Mariano Perroni, quien retoma su declaración ante el Tribunal Oral en lo Criminal N°7 de San Isidro. Este proceso judicial, que ha captado la atención del país y del mundo entero, involucra a siete imputados acusados de homicidio simple con dolo eventual, entre los que se encuentra Perroni, encargado de supervisar a los enfermeros que atendieron al legendario futbolista durante su internación domiciliaria en Tigre.

Perroni regresará a la sala de audiencias para continuar con su declaración, que comenzó la semana pasada y se prolongó durante varias horas. En contraste con los otros acusados, el coordinador de enfermería ha mostrado disposición para responder a las preguntas tanto de los fiscales como de los querellantes, lo que promete arrojar más luz sobre las circunstancias que rodearon el deceso de Maradona, ocurrido el 25 de noviembre de 2020.

Durante su primera exposición, Perroni se defendió de las acusaciones, asegurando que no participó en un “plan criminal” que buscara la muerte de Maradona. En su relato, enfatizó que su rol era meramente administrativo y que nunca imaginó que el desenlace fuera tan trágico. A lo largo de su declaración, el imputado se mostró emocionalmente afectado, narrando cómo la situación judicial ha impactado negativamente en su vida personal, llegando a cambiar a sus hijos de colegio debido al hostigamiento que sufrieron por la atención mediática del caso.

Un aspecto crucial de su defensa se centra en la falta de equipamiento adecuado para la internación domiciliaria. Perroni afirmó que había solicitado insumos y medicación esencial para manejar eventuales emergencias médicas, y mencionó que estas gestiones fueron informadas a sus superiores, Agustina Cosachov y Nancy Forlini. Este punto es relevante, ya que pone de manifiesto la responsabilidad compartida en la atención del exfutbolista, sugiriendo que la ausencia de recursos podría haber contribuido a la trágica situación.

En audiencias anteriores, se presentó un audio en el que Perroni expresaba su preocupación por la falta de preparación de la vivienda donde Maradona se recuperaba. En la grabación, advertía que no había suficientes medidas de emergencia y que la situación era preocupante: “En un caso de urgencia, no estamos bien parados. No puede ser que no haya una guía o un suero si está un enfermero”, decía, señalando la precariedad de la atención que se brindaba.

Además de la continuación de la declaración de Perroni, se espera escuchar a tres acompañantes terapéuticos que formaron parte del tratamiento de Maradona en diferentes momentos. Carlos Cottaro, Alfredo Cottaro y Carlos Roberto Bacchini son los profesionales que se presentarán ante el tribunal. Bacchini, el único que ya había declarado en un juicio anterior, indicó que su asistencia fue interrumpida dos días después de que Maradona llegara a su hogar en San Andrés, lo que añade otra capa de complejidad a la atención que recibió el ídolo.

El testimonio de Bacchini también expone una dinámica preocupante, donde los asistentes personales de Maradona limitaban su comunicación con el exterior. Según su relato, incluso se llegó a afirmar que Maradona estaba “descansando” cuando, de hecho, se encontraba despierto, lo que plantea interrogantes sobre la calidad de vida y el estado emocional del exfutbolista en sus últimos días. La reanudación de este juicio no solo busca esclarecer la verdad detrás de la muerte de Maradona, sino que también revela las tensiones y desafíos que enfrentó en su vida personal y profesional, convirtiéndose en un caso emblemático que resuena en la sociedad argentina.