En un reciente informe presentado en Buenos Aires, la ONG Oxfam ha expuesto una alarmante tendencia en Latinoamérica: la consolidación de redes transnacionales que amenazan los derechos de las mujeres y del colectivo LGTBI. Este trabajo, titulado "Libertades en riesgo: ¿Quién gana y quién pierde? Grupos antiderechos y desigualdades en América Latina", fue revelado en el marco del Festival Futuro Imperfecto, organizado por la Revista Anfibia. Según Oxfam, estas redes están conformadas por un entramado de élites económicas, políticos conservadores y grupos fundamentalistas religiosos que operan en conjunto con el objetivo de frenar los avances en derechos humanos en la región.

La hondureña Denia Arteaga, parte del equipo de Justicia de Género de Oxfam para Latinoamérica y el Caribe, destacó que las alianzas entre estos actores están diseñadas para concentrar riqueza, acumular poder político y controlar narrativas sociales y culturales. Arteaga enfatizó que estos grupos se conectan entre sí para atacar específicamente los derechos de las mujeres, las comunidades LGTBI, los pueblos indígenas y las poblaciones afrodescendientes. Este contexto se agudiza en una región marcada por desigualdades estructurales, donde más de 160 millones de personas viven en condiciones de pobreza, y 63 millones están sumidos en la pobreza extrema.

El informe presentado en la tercera edición del Festival Futuro Imperfecto no solo pone de relieve la situación actual, sino que también identifica las estrategias que los grupos antiderechos han implementado a nivel regional e internacional. Oxfam alerta sobre la existencia de campañas en contra de la educación sexual integral, el aborto legal y las políticas de igualdad de género, así como la proliferación de discursos de odio y desinformación que buscan deslegitimar estos avances sociales. Estas tácticas se alimentan de un malestar social latente, utilizando narrativas simplistas y emocionales que apelan al miedo y la frustración de la población.

Arteaga también mencionó la promoción de un "orden natural y moral" que glorifica la "familia tradicional" y presenta la educación sexual integral como una amenaza para los niños. Este enfoque es parte de una estrategia más amplia que busca desviar la atención de las verdaderas problemáticas sociales y económicas que enfrenta la región. La activista hizo hincapié en que los medios de comunicación juegan un rol crucial en esta dinámica, ya que tienen el poder de moldear la percepción pública sobre estos temas tan sensibles.

La ONG subraya que los retrocesos en derechos afectan de manera desproporcionada a las poblaciones más vulnerables. La convergencia de intereses entre las élites económicas y los sectores más conservadores de la política se traduce en políticas que buscan despojar de derechos a aquellos que ya se encuentran en situaciones de marginalidad. En este sentido, el informe se convierte en un llamado de atención para la sociedad civil y los gobiernos de la región, instando a una reflexión profunda sobre el rumbo que están tomando las políticas públicas en materia de derechos humanos.

Los desafíos son enormes y la resistencia también. A medida que se presentan estos informes y se generan espacios de debate como el Festival Futuro Imperfecto, se visibiliza la necesidad de una respuesta colectiva que defienda los derechos de todos los sectores de la sociedad. Es fundamental que las voces de las mujeres, del colectivo LGTBI y de otros grupos marginados sean escuchadas para contrarrestar estas amenazas y avanzar hacia un futuro más justo e inclusivo.