La ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos de Invierno 2026 en Milán-Cortina culminó con un emotivo homenaje a los atletas que participaron en este evento deportivo. Durante 16 días, los competidores dieron lo mejor de sí en 13 sedes del norte de Italia, y su esfuerzo fue reconocido en el Verona Olympic Arena, donde se celebró el acto final. La presidenta del Comité Olímpico Internacional (COI), Kirsty Coventry, entregó oficialmente la responsabilidad de los próximos Juegos a los Alpes Franceses para 2030, destacando que la organización italiana ha establecido un “listón muy alto” para las futuras ediciones.
El evento, realizado en el histórico anfiteatro romano de Verona, se transformó en un espectáculo que combinó arte, humor y tradición. La ópera “La traviata” marcó el inicio de la ceremonia, que contó con la participación de aproximadamente 500 artistas y 800 metros cuadrados de pantallas LED. Entre las personalidades presentes se encontraron el comediante Francesco Pannofino, la esquiadora Deborah Compagnoni, el músico Manuel Agnelli, el chef Davide Oldani y el alcalde de Verona, Damiano Tommasi.
Uno de los momentos más destacados del evento fue la aparición del personaje Rigoletto, interpretado por Stefano Scandaletti, quien se unió a la representación de “La traviata”. El ambiente festivo se intensificó con la interpretación de “Libiamo ne' lieti calici”, un clásico del repertorio operístico italiano, mientras que la Piazza Bra fue el escenario de un homenaje musical a Italia, con el himno nacional interpretado por Paolo Fresu y un coro. La delegación española, representada por Oriol Cardona y Ana Alonso, tuvo un papel protagónico al portar la bandera nacional, celebrando su exitosa cosecha de medallas en esta histórica edición de los Juegos.



