El cineasta Mikel Gurrea calificó de “aberrante” la circulación de patrimonio artístico en el mercado clandestino y sostuvo que las obras de arte sacro deben permanecer en los lugares a los que pertenecen. Sus declaraciones se produjeron durante la presentación de “Sants”, su nueva película, incluida en la Sección Oficial del Festival de San Sebastián.
Gurrea aclaró que el filme no aborda una historia de “vandalismo”, sino un relato de aprendizaje y cuidados construido alrededor de una red de ladronas de arte sacro. “Cuando estábamos rodando ocurrió el robo en el Museo del Louvre, lo que indica que hay un mercado clandestino al que le interesan estas cosas. A mí me parece aberrante, aunque me divierte mucho la película, pero me parece que el patrimonio artístico tiene que estar donde tiene que estar”, afirmó. Durante la entrevista, el director llevaba una chapa en apoyo a Palestina.
La película nació del interés de Gurrea por construir una ficción a partir del barrio barcelonés de Sants, donde vive. “Yo, para bien o para mal, escribo siempre desde estar físicamente en un lugar real y de ahí intentar generar la ficción más pura”, explicó. Después de ambientar su anterior largometraje, “Suro”, en los bosques del norte de Cataluña, buscó encontrar la ficción en su entorno inmediato, “nada más abrir la puerta”.
En ese proceso, el cineasta reparó en el significado del nombre del barrio —“santos” en catalán— y en una iglesia que, según relató, solía encontrar cerrada. “Un día se me ocurrió que una iglesia cerrada es como una caja fuerte y empecé a documentarme sobre el tema”, contó al explicar el punto de partida de “Sants”.



