La economía mexicana ha mostrado un repunte en su actividad durante abril de 2026, experimentando un crecimiento anual del 2.3%. Esta información fue divulgada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), que a través del Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) presenta un panorama alentador para el país. Este incremento es particularmente significativo, ya que se produce en un contexto donde la economía global enfrenta desafíos diversos que han impactado a múltiples naciones.
El informe del Inegi revela que todas las principales categorías de la economía mexicana han contribuido al crecimiento observado, incluyendo las actividades primarias, secundarias y terciarias. Este desempeño positivo es un indicador de la resiliencia de México frente a las tensiones económicas y políticas que han marcado el panorama internacional en los últimos tiempos. Las actividades primarias, que incluyen la agricultura y la ganadería, han sido las más destacadas, con un aumento notable del 4.2% en el sector agrícola y un crecimiento del 4.8% en la cría y explotación de animales.
En el ámbito de las actividades secundarias, el sector de la construcción ha sido el motor del crecimiento, con un impresionante incremento del 10.4% anual. Este auge en la construcción sugiere un aumento en la inversión pública y privada, lo que podría estar relacionado con la necesidad de infraestructura y desarrollo urbano en varias regiones del país. Sin embargo, es importante destacar que otros sectores, como la minería, también han mostrado resultados positivos, con un crecimiento del 3.4%, mientras que las industrias manufactureras se mantuvieron estables, y la generación, transmisión y distribución de energía eléctrica experimentó una leve contracción de 0.4%.
El sector terciario, que comprende el comercio y servicios, también ha mostrado resultados alentadores. En particular, el comercio al por mayor se destacó con un crecimiento del 10.6%, lo que refleja una recuperación en la demanda interna. Sin embargo, el comercio al por menor no experimentó cambios significativos, lo que indica que el consumo de los hogares podría estar aún en proceso de recuperación. Por otro lado, el sector de alojamiento temporal y preparación de alimentos y bebidas enfrentó un retroceso del 2.5%, lo que sugiere que la recuperación del turismo y la hospitalidad aún no es plena.
Además, al analizar los datos desestacionalizados, se observa que el IGAE también presentó un crecimiento mensual del 2.2% en abril, lo que refuerza la tendencia positiva en el corto plazo. Este crecimiento mensual es un indicativo de que la economía podría estar en un proceso de estabilización, lo cual es crucial para el futuro económico del país. Comparando con el avance de 1.4% registrado en marzo de 2026, se evidencia una mejora continua que podría tener implicaciones significativas para la planificación económica y la política fiscal del gobierno.
Es fundamental contextualizar estos resultados en el marco de la economía mexicana durante 2025, donde el crecimiento fue apenas del 0.6%, una cifra que se situó por debajo del 1.5% de 2024 y de los mayores índices de años anteriores. Este estancamiento había generado preocupaciones sobre una posible recesión técnica, la cual fue evitada gracias a diversos factores, incluyendo el menor impacto de los aranceles impuestos por Estados Unidos de lo que se había anticipado. A pesar de las señales positivas, analistas advierten que la economía mexicana continúa enfrentando un desempeño moderado, lo que sugiere que se necesita un seguimiento cercano para asegurar que esta tendencia se mantenga y se traduzca en un crecimiento sostenido a largo plazo.



