A solo dos días de que su esposa manifestara su deseo de separarse, Manuel Vilas y Ana Merino, también escritora, adquirieron pasajes para un crucero hacia Islandia. Este viaje, que inicialmente prometía ser una aventura compartida, se ha convertido en el trasfondo de 'Islandia', una novela autobiográfica que el autor define como de 'alto riesgo' y que desearía no haber tenido que escribir.
El crucero se erige como un símbolo del paso del amor romántico a una amistad renovada, algo que Vilas (nacido en Babastro, Huesca, en 1962) considera no solo posible, sino necesario. "Echarse los trastos a la cabeza es un comportamiento arcaico y típico de la falta de madurez emocional", afirma el autor, quien busca explorar nuevas formas de relacionarse tras el fin de una pareja.
La historia de 'Islandia' se origina a partir de una llamada telefónica. Mientras se encontraba en un hotel de Sevilla, su esposa, desde Madrid, le comunicó que ya no lo amaba. A partir de allí, Vilas describe su proceso como un enfrentamiento emocional, un diálogo intenso que lo llevó a reflexionar sobre el dolor de la separación y la idealización de su exmujer. En su novela, el autor juega con dos tiempos: el previo y el posterior a esa reveladora frase, planteando la pregunta de si el amor vivido puede persistir en la memoria tras su desaparición. Vilas prefiere hablar de un 'adiós' que implica una transformación de identidad, subrayando que, a diferencia de la mayoría que intenta seguir adelante sin mirar atrás, los escritores se sumergen en el análisis a través de sus palabras.



