Lola Herrera, reconocida actriz de teatro y figura icónica del ámbito hispanohablante, ha alcanzado la admirable edad de 90 años y continúa siendo un referente de inspiración para quienes atraviesan la etapa dorada de la vida. En un contexto donde la jubilación a menudo se asocia con la inactividad, Herrera se manifiesta con claridad, enfatizando que la curiosidad no es exclusiva de la juventud, sino una herramienta esencial para la supervivencia.

Durante una reciente conversación con la periodista Olga Viza en el programa Charlas Generación+, la artista destacó la importancia del arte a lo largo de su vida, afirmando que "crear sana" y lamentando la falta de espacios dedicados al teatro en la educación formal. Para ella, el teatro va más allá de ser un trabajo; es una forma de entender y relacionarse con el mundo, una filosofía que la ha mantenido activa y comprometida a lo largo de los años.

A pesar de estar cerca de cumplir un siglo, Lola Herrera se resiste a la idea de jubilarse por completo. Ha encontrado en esta etapa de su vida la oportunidad de explorar nuevas pasiones, como la pintura y el estudio de la historia del vestuario, las cuales había dejado de lado por el ritmo vertiginoso de su carrera. Su consejo para quienes comparten esta etapa es claro: "Hay que abrazar pasiones nuevas", una necesidad vital que, según ella, es fundamental para evitar el desinterés y la soledad. La psicología moderna respalda esta idea, sugiriendo que adquirir nuevos hobbies después de los 60 puede prevenir el deterioro cognitivo y mejorar el bienestar emocional.

Uno de los aspectos más impactantes de su reflexión gira en torno a la influencia del entorno social en el desarrollo personal. Herrera es contundente al afirmar que rodearse de personas que no buscan crecer puede limitar nuestras propias aspiraciones. Sugiere que, si nuestras amistades no comparten intereses, es vital buscar nuevas conexiones que enriquezcan nuestras vidas. Esta perspectiva subraya la importancia de contar con un círculo que fomente el crecimiento personal, especialmente en momentos de cambio.

A pesar de los desafíos que pueden surgir, incluyendo la resistencia de la familia y amigos, Herrera aboga por la firmeza en nuestras decisiones. La clave, sostiene, radica en rodearse de personas que inspiren y compartan la pasión por la vida, lo cual es esencial para un envejecimiento saludable y pleno.