Un reciente estudio ha revelado información crucial sobre el comportamiento de las abejas reinas en relación con los pesticidas, lo que podría tener un impacto significativo en la biología de estos polinizadores. Un equipo de investigadores, encabezado por Angela M. Encerrado-Manriquez, descubrió que las abejas reinas tienen la capacidad de transferir pesticidas a sus larvas cuando la colmena enfrenta un estrés que compromete su defensa. Este hallazgo, publicado en la prestigiosa revista Current Biology, no solo desafía las nociones previas sobre la protección en las colmenas, sino que también destaca la vulnerabilidad de las futuras generaciones de abejas ante la exposición química.

La relevancia de esta investigación radica en el papel esencial que desempeñan las abejas melíferas en la polinización de un tercio de los cultivos alimentarios a nivel global. En los últimos años, el alarmante descenso de estas poblaciones ha generado preocupación en torno a la agricultura y la seguridad alimentaria. A medida que se intensifica el uso de pesticidas, entender cómo estos químicos afectan a las abejas se convierte en una prioridad para los científicos y para la industria agrícola.

El equipo utilizó una técnica innovadora conocida como aceleración de masa biológica (BioAMS), que permite rastrear con gran precisión los microgramos de metil paratión, un pesticida comúnmente utilizado. La investigación se inició con una hipótesis clave: el fenómeno de “amortiguación social” en las colmenas, es decir, la capacidad de la comunidad de abejas para proteger a sus miembros más vulnerables, podría limitar la acumulación de sustancias tóxicas. Sin embargo, la exposición continua a estos productos químicos parece erosionar esta capacidad de defensa.

Los resultados del estudio revelan el ciclo de vida del pesticida desde el momento en que una abeja obrera lo ingiere hasta su acumulación en la reina y sus huevos. En las primeras etapas de la exposición, las obreras demostraron una notable eficiencia al reducir en un 95 % la concentración del pesticida en las celdas de cera. Sin embargo, tras diez días de exposición continua, la eficacia de este proceso de filtrado disminuyó drásticamente, cayendo al 86 %, mientras que la cantidad de residuos en el panal aumentó en un 40 %.

Un aspecto preocupante que emergió de la investigación es que, a pesar de que las reinas lograron mantener niveles más bajos de pesticidas en sus cuerpos, estos comenzaron a acumularse en sus ovarios y en los huevos. Al finalizar el décimo día de estudio, se observó que las concentraciones de metil paratión en los huevos eran de cinco a diez veces superiores a las de la reina misma, alcanzando niveles alarmantes que sobrepasan el umbral letal para muchas especies.

Este hallazgo sugiere que, aunque las abejas obreras desempeñan un papel crucial en la defensa contra toxinas, su capacidad para proteger a la reina y a la descendencia se ve afectada cuando la carga química es excesiva. La investigación resalta la necesidad de reconsiderar las prácticas agrícolas actuales, especialmente el uso de pesticidas, y su impacto en la salud de estos polinizadores vitales para el ecosistema y la agricultura. La preservación de las abejas no solo es un asunto de conservación, sino que también es fundamental para el futuro de la producción alimentaria a nivel mundial.