Jorge Luis Borges, figura central de la literatura argentina y universal, continúa siendo un referente ineludible en el ámbito de las letras. A cuarenta años de su fallecimiento, ocurrido en Ginebra en 1986, su obra sigue atrayendo a lectores tanto en el país como en el extranjero. La inquietud sobre su vigencia se mantiene vigente, y las ventas de sus obras en librerías de usados revelan un panorama optimista y fascinante sobre su legado literario. En este sentido, el interés por su producción es constante y se manifiesta en la demanda de títulos clásicos y raros, lo que refleja su estatus como un autor que nunca pasa de moda.

Patricio Rago, propietario de la librería de usados Aristipo, ubicada en la Ciudad de Buenos Aires, sostiene que la obra de Borges sigue siendo un imán para los lectores. “Ficciones” y “El Aleph” son dos de los títulos que más se venden, lo que indica que estos textos son considerados fundamentales en la formación literaria de quienes se acercan a la lectura. Además, obras como “Historia Universal de la Infamia” y su poesía también tienen una presencia significativa en su librería, lo que demuestra que la variedad de su producción sigue siendo apreciada por los amantes de la literatura.

Rago menciona que no solo los títulos más conocidos son demandados, sino que también existen ediciones raras que generan gran interés. Por ejemplo, la autobiografía publicada por Crítica ha dejado de ser reeditada, convirtiéndola en una pieza de colección para los aficionados. Asimismo, destaca la obra de Borges en colaboración con Adolfo Bioy Casares, que tiene un valor considerable en el mercado de coleccionistas. Sin embargo, señala que no todos los textos de Borges tienen la misma rotación, ya que algunas de sus obras más antiguas no generan la misma atracción, salvo excepciones como “Fervor de Buenos Aires”.

El fenómeno de la búsqueda de obras de Borges en el mercado de usados es comparado con una búsqueda del tesoro. Rago relata que muchos lectores llegan a su librería con solicitudes muy específicas, como ediciones de “Ficciones” en diferentes idiomas o colecciones curadas por el propio Borges. Este interés por la diversidad de su obra sugiere que su influencia trasciende las barreras del idioma y la cultura, consolidándose como un autor universal.

La experiencia de Rago también incluye anécdotas sobre la forma en que algunos coleccionistas persiguen incansablemente obras de Borges. Recuerda un viaje a México en el que pudo adquirir varios ejemplares de obras que resultaron ser muy solicitadas a su regreso. Este tipo de interacciones no solo demuestran el amor por la literatura de Borges, sino también el compromiso de los lectores por mantener viva su obra, adquiriendo incluso en cuotas para facilitar su acceso.

Un análisis más amplio sobre la traducción de su obra revela que entre 2009 y 2025, Borges ha sido traducido a 18 idiomas. Esto incluye lenguas como el albanés, hindi y tailandés, lo que indica un creciente interés por su obra en diversas partes del mundo. El Aleph se destaca como el título más traducido, lo que resalta su relevancia en el canon literario global. Países como Bulgaria y Macedonia han mostrado un renovado interés en sus obras, lo que sugiere que la fascinación por Borges se extiende más allá de las fronteras de habla hispana.

En conclusión, la obra de Jorge Luis Borges no solo perdura en el tiempo, sino que también sigue generando un interés notable en el público lector. Desde las librerías de usados hasta las traducciones en distintos idiomas, su legado literario se reafirma constantemente. La pregunta inicial sobre si se sigue leyendo se responde con un contundente sí: Borges no solo se lee, sino que se busca, se traduce y se valora en todo el mundo, consolidándose como uno de los grandes maestros de la literatura.