La obra cinematográfica 'Winnipeg, el barco de la esperanza', bajo la dirección de Beñat Beitia y Elio Quiroga, se presenta en el Festival de Annecy, un evento de renombre mundial en el ámbito del cine de animación. Este filme rescata la historia del barco Winnipeg, que en 1939 transportó a 2.200 exiliados españoles, en su mayoría afectados por la Guerra Civil, hacia Chile. Aunque es una narrativa bien conocida en el contexto latinoamericano, su reconocimiento en España ha sido escaso, lo que subraya la importancia de contar esta historia en los tiempos actuales.
El director Beñat Beitia, originario del País Vasco y con una destacada trayectoria en Barcelona, enfatiza la relevancia del Winnipeg como un símbolo de solidaridad en el siglo XX. "Esta historia positiva y necesaria debe ser contada, ya que dialoga con nuestro presente y nos invita a reflexionar sobre el futuro", declaró Beitia en una de sus intervenciones. Esta perspectiva resuena especialmente en un mundo donde la migración y el exilio continúan siendo temas candentes.
La trama se basa en la novela gráfica 'Winnipeg, el barco de Neruda', escrita por Laura Martel y Antonia Santolaya, quienes también se encargan del guion de la película. La narrativa sigue a Víctor, un padre viudo, y su hija Julia, quienes se ven obligados a abandonar España tras la caída de Barcelona ante las fuerzas franquistas. Su viaje a través de Francia los lleva a enfrentar una dura realidad marcada por campos de concentración y la desesperanza, hasta que surge la oportunidad de embarcar en el Winnipeg, gracias a la intervención de Pablo Neruda y otros intelectuales de la época.
El Winnipeg no solo representa un medio de escape, sino que también simboliza la colaboración de diversas figuras políticas y culturales, como Delia del Carril, Rafael Alberti y Salvador Allende, quienes facilitaron los visados y la organización del viaje. En total, 268 barcos partieron hacia América Latina con refugiados españoles; la mayoría tenía como destino Argentina y México, pero el Winnipeg se aventuró hacia Chile, marcando un hito en la historia de la migración española.
Esta película no solo busca entretener, sino que pretende reparar una memoria colectiva que fue silenciada durante la dictadura franquista. Beitia y Quiroga se proponen restaurar esa "cadena de transmisión" que conecta el pasado con el presente, recordando que la memoria solo tiene valor si contribuye a prevenir la repetición de los errores del pasado. "No se trata solo de hacer una película animada, sino de transmitir un mensaje profundo sobre la solidaridad y el reconocimiento hacia aquellos que nos tendieron la mano", expresó Beñat.
Con un equipo de trabajo que supera las 300 personas, la producción de 'Winnipeg' es una odisea colaborativa que refleja el espíritu de unión que caracteriza a la historia del barco. En palabras de Beitia, su intención es dejar un mensaje de agradecimiento hacia el pueblo chileno, visibilizando la necesidad de que las comunidades se apoyen mutuamente. En un contexto global donde el miedo y la barbarie pueden prevalecer, la solidaridad emerge como un valor fundamental que debe ser reivindicado y practicado en la actualidad.



