En el año 2003, el teórico literario Fredric Jameson planteó que es "más sencillo imaginar el fin del mundo que concebir la desaparición del capitalismo". Esta afirmación resuena con fuerza en la obra de Trevor Jackson, quien en su reciente libro "La máquina insaciable: cómo el capitalismo conquistó el mundo", aborda de manera inquietante el impacto de este sistema económico en nuestro planeta. Jackson, un historiador económico afincado en Berkeley, sostiene que el capitalismo ha avanzado significativamente en la destrucción de nuestro entorno y que, si no se implementan cambios urgentes, el apocalipsis no será solo un concepto abstracto, sino una realidad inminente.
La narrativa de Jackson se apoya en un análisis exhaustivo que recorre varios siglos de expansión capitalista. Con un enfoque crítico, define este sistema como uno que transforma recursos básicos como el trabajo y la tierra en mercancías intercambiables en el mercado. Si bien reconoce que el colonialismo y la violencia son partes integrales de esta historia, también destaca un incremento notable, hasta dieciséis veces, en los estándares de vida de la población mundial. Este fenómeno, aunque considerado un "milagro", no fue un resultado inevitable, sino el producto de circunstancias históricas complejas.
El capitalismo ha reconfigurado no solo la economía, sino también la estructura social y la relación que los seres humanos tienen con su entorno. La Revolución Industrial, por ejemplo, desmanteló la creencia de que el crecimiento demográfico necesariamente conduciría a la ruina económica. En la actualidad, los más de ocho mil millones de habitantes del planeta disfrutan, en promedio, de condiciones de vida y salud superiores a las de sus antepasados de hace tres siglos. Jackson no escatima en reconocer que este es un resultado asombroso, pero advierte que no hay que darlo por sentado.
Lo que Jackson pretende destacar es la singularidad del desarrollo del capitalismo. A diferencia de quienes argumentan que este sistema es una evolución natural del instinto humano hacia la competencia y el comercio, él llama a reflexionar sobre lo excepcional de su historia. En lugar de limitarse a observar cómo Gran Bretaña impulsó la Revolución Industrial, sugiere que es más relevante indagar por qué otros lugares no lograron replicar ese modelo. Esto implica un reconocimiento de que la historia del capitalismo está llena de contingencias y decisiones individuales que, muchas veces, fueron motivadas más por la supervivencia que por una búsqueda consciente de cambio social.
En su análisis, Jackson describe cómo la llegada del capitalismo modificó profundamente las estrategias tradicionales para enfrentar la escasez. Las prácticas basadas en la costumbre y el parentesco fueron desplazadas por un enfoque en la acumulación de riqueza. Esta transformación ha derivado en lo que él denomina "una nueva y específica forma de guerra social". Observa con preocupación cómo la élite multimillonaria se vuelve cada vez más cerrada y agresiva en su defensa de intereses, lo que evidencia que incluso los capitalistas más poderosos están atrapados en la misma lucha por la supervivencia en un entorno de mercado hostil.
El relato de "La máquina insaciable" abarca desde los exploradores portugueses y españoles del siglo XV hasta los años posteriores a la Primera Guerra Mundial, un periodo en el que el capitalismo parecía estar al borde de su colapso. Jackson conecta de manera fluida la génesis de un sistema monetario global con la expansión del capitalismo, subrayando las tensiones y contradicciones que han acompañado su desarrollo. Su perspectiva crítica pone en evidencia la necesidad de revaluar el camino que ha tomado el mundo y plantea la urgente cuestión de si podemos encontrar alternativas viables a este modelo económico que, aunque ha traído ciertos beneficios, también ha generado profundas desigualdades y está llevando al planeta al borde de la destrucción.
Así, la obra de Jackson no solo denuncia los efectos nocivos del capitalismo, sino que invita a una reflexión profunda sobre las posibles salidas a esta crisis existencial. En un momento en que la sostenibilidad y la justicia social son más que conceptos, sino exigencias del tiempo contemporáneo, su análisis se torna esencial para entender el futuro que nos espera y la necesidad de buscar un nuevo rumbo antes de que sea demasiado tarde.



