Las manos humanas, con su excepcional combinación de fuerza y destreza, se han convertido en un rasgo distintivo de nuestra especie en comparación con otros primates. Recientes hallazgos fósiles en África han permitido desentrañar, por primera vez, la historia de la evolución de la mano y su relación con el desarrollo humano.
De acuerdo a las investigaciones, estos descubrimientos ofrecen nuevas perspectivas sobre cómo la habilidad manual facilitó la creación de herramientas de piedra, el surgimiento del lenguaje y el desarrollo de la cultura. Durante años, el papel de la mano en la evolución fue relegado a un segundo plano en favor del crecimiento cerebral, pero los nuevos fósiles han puesto este tema en el centro del análisis sobre el origen de los seres humanos.
Expertos de distintas instituciones, como la Universidad de Stony Brook y el Instituto Max Planck, coinciden en que las características de la mano son tan relevantes como el tamaño del cerebro en la trayectoria evolutiva de Homo sapiens. Por otro lado, las diferencias entre las manos humanas y las de chimpancés y bonobos son evidentes, lo que resalta la singularidad de nuestra especie y la importancia de la evolución de las extremidades en nuestra historia.



