El exsecretario de Obras Públicas, José López, ha dado un sorprendente viraje en su testimonio relacionado con la causa Cuadernos, un caso que ha captado la atención pública desde su inicio en 2018. En su comparecencia ante el Tribunal Oral Federal 7, López expresó que, de haber estado en un mejor estado emocional y de salud, no habría optado por declarar como arrepentido. Este cambio de postura plantea interrogantes sobre la validez de sus testimonios previos y sobre el contexto en el que se produjeron.
Durante su declaración, López reafirmó su negativa a haber participado en una asociación ilícita, desestimando cualquier vinculación con la expresidenta Cristina Kirchner. Aseguró que nunca la consideró como la líder de un supuesto entramado delictivo y que el temor que había mencionado en ocasiones anteriores se refería más a las presiones inherentes a la gestión pública que a la existencia de una estructura criminal organizada. Este nuevo enfoque revela una posible estrategia de defensa que podría influir en el curso del juicio.
López también se refirió a las condiciones que lo llevaron a realizar su declaración como arrepentido, describiendo un estado de vulnerabilidad y aislamiento que lo presionó a hacerlo. En su testimonio, remarcó que se sentía obligado a cooperar con la justicia en un momento de gran incertidumbre para él. Este contexto emocional, según su relato, jugó un papel crucial en su decisión de colaborar con las autoridades, aunque ahora sostiene que esas circunstancias lo llevaron a una declaración que no refleja la realidad.
Por otro lado, el tribunal ha decidido restringir el acceso al juicio, lo que representa un cambio significativo en la visibilidad del proceso. A partir de ahora, las audiencias no serán transmitidas en vivo por YouTube y la presencia de público se limitará a la capacidad de la sala. Esta restricción puede afectar la percepción pública del caso, ya que limita la difusión de información relacionada con uno de los escándalos de corrupción más notorios en la historia argentina.
En su defensa, López recordó cómo, en el pasado, se sintió presionado a arrepentirse debido a la dinámica creada en torno a la causa, donde muchos empresarios optaron por la misma ruta para evitar penas severas. Aseguró que, mientras se encontraba detenido por otro caso, escuchó comentarios que le hicieron sentir que el tiempo se agotaba para aquellos que no se sometían a este proceso. Esta atmósfera de coerción puede haber influido en su decisión original de colaborar con la justicia.
Finalmente, el exfuncionario concluyó su declaración enfatizando que, de haber estado en un mejor lugar emocional y físico, no habría hecho las afirmaciones que realizó en 2018. Su cambio de testimonio no solo plantea dudas sobre la integridad de su declaración inicial, sino que también añade una capa de complejidad a un caso que sigue siendo objeto de intenso escrutinio público y mediático. La evolución de su testimonio podría tener repercusiones significativas en el juicio y en la percepción de la justicia en casos de corrupción en Argentina.



