Las autoridades de Hawái han emitido un llamado urgente a la evacuación para los residentes de las áreas más golpeadas por las intensas inundaciones que azotan el estado, marcando el evento climatológico más devastador en más de dos décadas. Desde el pasado fin de semana, fuertes lluvias han caído sobre una región que ya se encontraba saturada debido a las precipitaciones provocadas por una tormenta invernal que tuvo lugar hace una semana, y se anticipan más lluvias en los próximos días, lo que intensifica la preocupación entre la población local.
La costa norte de Oahu, conocida por sus impresionantes olas y su belleza natural, se ha visto sumergida bajo aguas turbias que han arrastrado viviendas y vehículos, llevando a las autoridades a emitir órdenes de evacuación para aproximadamente 5,500 personas al norte de Honolulu. Aunque posteriormente se levantaron estas órdenes, la situación sigue siendo crítica, ya que existe el riesgo de que una presa de 120 años de antigüedad pueda colapsar, lo que podría agravar aún más la crisis.
En la isla de Maui, la situación es igualmente alarmante. Las autoridades han elevado el nivel de alerta de evacuación en algunas áreas de Lahaina, que aún se recupera del devastador incendio forestal ocurrido en 2023. En este contexto, las cuencas de retención de agua han alcanzado niveles peligrosamente altos, lo que aumenta el riesgo de inundaciones adicionales. La comunidad se encuentra en un estado de alerta máxima, donde cada gota de lluvia se convierte en una amenaza.
Los residentes de la costa norte de Oahu que decidieron permanecer en sus hogares experimentaron una mezcla de alivio y temor al observar que las aguas comenzaban a retroceder durante la mañana. Sin embargo, la meteoróloga del Servicio Meteorológico Nacional, Tina Stall, advirtió que no es momento de relajarse, ya que se prevén nuevas lluvias que podrían desencadenar más inundaciones. Su mensaje fue claro: “No bajen la guardia todavía”.
Entre los testimonios más conmovedores se encuentra el de Racquel Achiu, una agricultora de Waialua que decidió quedarse para cuidar de su ganado. Durante la noche del jueves, encontró a sus cabras en un nivel de agua crítico, y tuvo que arriesgarse al entrar en el agua, que le llegaba hasta el pecho, para rescatar a sus perros que estaban en peligro de ahogarse. "Las cabezas de mis perros sobresalían literalmente del agua", relató Achiu con angustia, reflejando la desesperación que muchos sienten en estos momentos.
El gobernador de Hawái, Josh Green, ha informado que los daños causados por la tormenta podrían superar la asombrosa cifra de mil millones de dólares, abarcando desde infraestructuras como aeropuertos y escuelas hasta viviendas y un hospital en Kula, Maui. En una conferencia de prensa, Green enfatizó que este desastre tendrá repercusiones severas para el estado y mencionó que ya ha contactado a la Casa Blanca, recibiendo garantías de apoyo federal.
Se estima que las inundaciones actuales son las más severas desde 2004, cuando el estado experimentó una crisis similar que dejó a muchas viviendas y a la biblioteca de la Universidad de Hawái bajo el agua. Aunque las autoridades aún no han podido evaluar completamente la magnitud de los daños, se informa que decenas, posiblemente cientos, de viviendas han sido afectadas por las intensas lluvias. Según el Servicio Meteorológico Nacional, algunas áreas de Oahu han recibido entre 20 y 30 centímetros de lluvia en un corto período, lo que ha contribuido a la devastación.
Hasta el momento, más de 200 personas han sido rescatadas de las aguas crecidas, y afortunadamente, no se han reportado muertes ni desaparecidos. Sin embargo, la situación continúa siendo crítica, y la comunidad de Hawái se enfrenta a un desafío monumental en su lucha por recuperarse de esta catástrofe natural. La resiliencia de sus habitantes será puesta a prueba en los días venideros, mientras todos esperan que las lluvias den un respiro y que la ayuda llegue a quienes más la necesitan.



