Forough Farrokhzad fue una mujer que, a través de su arte, tomó riesgos que la llevaron a desafiar los límites establecidos por la sociedad iraní. En una fotografía de 1965, se la puede ver con su cabello negro, corto y desordenado, mientras fuma en pipa. Sus intensos ojos, delineados y llenos de furia, reflejan una personalidad rebelde que ya había dejado una huella en la poesía persa y en el cine. A los treinta años, se encontraba en la cúspide de su carrera, aunque su vida se apagó prematuramente en un trágico accidente dos años después.
Nacida en diciembre de 1934 o enero de 1935, Forough creció en un hogar militar que imponía una estricta disciplina sobre sus siete hijos. Su padre, un oficial de alta jerarquía, cultivó un ambiente donde la poesía y la cultura eran valoradas, lo que influyó decisivamente en su vida y la de sus hermanos, quienes también se destacaron en diversos campos. A pesar de la opresión familiar, Forough desarrolló su pasión por la escritura desde temprana edad, creando poesía en secreto por temor a la desaprobación paterna.
La infancia de Farrokhzad transcurrió en un Irán que se debatía entre la tradición y la modernidad, especialmente tras la prohibición del velo islámico promulgada por el sha Reza Pahlavi. Aunque se abrían nuevas oportunidades educativas para las mujeres, el patriarcado seguía predominando en la esfera privada. Forough, a pesar de las restricciones, se casó a los dieciséis años con un hombre mayor, buscando en su amor un destello de libertad. Sin embargo, su historia es una compleja mezcla de amor, dolor y lucha por la autoexpresión en un contexto adverso.



