La reciente Feria del Libro de Buenos Aires, que concluyó hace poco, se convirtió en el escenario ideal para que Fito Páez, uno de los referentes más destacados de la música argentina, compartiera su visión sobre el arte sonoro. Su participación no solo se limitó a un breve concierto inaugural, donde interpretó tanto sus propios clásicos como versiones de temas icónicos de la música nacional, sino que también incluyó una profunda reflexión sobre el papel que la música desempeña en el contexto contemporáneo. Durante la presentación del libro "Charly absoluto", del ilustrador Miguel Rep, y en la lectura de un ensayo de su autoría, Páez se adentró en una discusión sobre la música como un recurso vital frente a los desafíos del mundo actual, especialmente en una era marcada por la transformación tecnológica.
El ensayo que presentó, titulado "La música en tiempos de demencia masiva", encapsula sus pensamientos sobre el impacto de la música en la sociedad y su evolución en un entorno donde la tecnología redefine constantemente la forma en que consumimos arte. Este texto ya había sido leído en el prestigioso Berklee College of Music en Boston y en la Facultad de Artes y Ciencias Musicales de la Pontificia Universidad Católica Argentina. A través de un análisis que abarca la historia de la música y los ritmos que han marcado generaciones, el artista argentino busca recordar la esencia de la creación musical y su capacidad para conectar a las personas, independientemente de la época.
En sus palabras, Fito Páez destaca el poder intrínseco de la música para sanar y acompañar a quienes la crean y la escuchan. Reconoce la influencia positiva de la musicoterapia en la recuperación de pacientes y la manera en que la música ha sido un refugio emocional para la humanidad a lo largo de la historia. Al afirmar que la música tiene la capacidad de liberar, subraya la importancia de recordar nuestra unicidad y de cómo el arte sonoro puede actuar como un recordatorio constante de nuestra valía. La música, según su perspectiva, es un medio desalienante que nos conecta con nuestras emociones más profundas y nos permite exorcizar sentimientos que, de otro modo, podrían quedar atrapados en nuestro interior.
Páez también se detiene en el aspecto negativo que puede tener la música cuando no se crea desde un lugar auténtico. Señala que la energía que se transmite a través de los parlantes puede estar contaminada por la desidia y la falta de amor, lo que resulta en un efecto perjudicial para quienes la escuchan. Este enfoque crítico no solo resalta la importancia de la intención detrás de la creación musical, sino que también invita a la reflexión sobre el consumo de música en la actualidad, donde muchas veces se prioriza la producción masiva sobre la autenticidad.
El artista argentino describe la música como una experiencia mística, que trasciende la lógica matemática y se convierte en un vehículo para la expresión de la alegría, la tristeza y la introspección. De acuerdo con su visión, la música no solo acompaña el baile y da ritmo a las palabras, sino que también se entrelaza con otras formas de arte, como la pintura y la escultura, enriqueciendo la experiencia estética en su totalidad. Este enfoque poético que propone Páez se convierte en una invitación a redescubrir la música como una herramienta esencial en la lucha contra los males que aquejan a la humanidad.
Por último, el homenaje que rinde a la música como un arma poderosa contra las adversidades resuena con la cita de Charly García: "Los Beatles inventaron la juventud". En un contexto donde muchos artistas enfrentan la incertidumbre, la música se posiciona como un aliado fundamental que nos recuerda la necesidad de comunidad y conexión. Así, Fito Páez no solo reafirma su lugar en la historia de la música argentina, sino que también nos invita a seguir explorando el impacto que el arte sonoro puede tener en nuestras vidas cotidianas.



