En lo que constituye un hecho relevante, “A mí sí no pasa nada porque a ti también te importe” en el terreno de Espectaculos: Juan Rescalvo, psicólogo: “Es normal.
Frente a esta situacion, esta mirada conecta con una realidad frecuente en consulta: la ansiedad social, la dificultad para expresar desacuerdos o el miedo constante a decepcionar.
Es importante senalar que cuando esa aprobación no llega, las consecuencias emocionales pueden ser profundas. Cabe recordar que garcía Guerra apunta que la persona puede sentirse “deprimida y culpable” por haber otorgado más valor a los demás que a sí misma. En palabras del filósofo Søren Kierkegaard, “la desesperación acompaña a aquél que ha decidido ser alguien que no es”.
Desde la psicología clínica, Neus García Guerra ha advertido en Top Doctors que la búsqueda de aprobación se vuelve problemática cuando “se transforma en una necesidad, lo que equivale a colocar la compromiso de cómo te sientes en manos de otros”.
En ese contexto, a este entramado se suma el impacto de las redes sociales. Ante este panorama, para García Guerra, estas plataformas no crean el problema, pero sí lo amplifican. En esa misma linea, “Con el auge de las redes sociales la exposición a los demás se ha visto muy incrementada”, señala, hasta convertirse en una aspiración vital para algunas personas.
Es importante senalar que la preocupación por la opinión ajena no surge de la nada. En ese contexto, según García Guerra, se gesta a menudo en la infancia, dentro de las dinámicas familiares. Bajo estas circunstancias, “En toda nucleo familiar se crean unas dinámicas de relación y unas expectativas respecto a nuestro comportamiento que determinarán nuestro punto en la familia”, explica.
Resulta pertinente destacar que según ella, el coste personal es alto. “Buscar la aprobación continua de los demás significa no ser uno mismo, ser lo que uno cree que los demás esperan de él y sacrificar la personalidad auténtica de la particular”, señala. En ese proceso, añade, “hacer y decir lo que yo creo que le gustará al otro implica que doy más importancia a este otro que a mí mismo”.
Es importante senalar que desde su planteamiento, la pregunta no es si debe importarnos la opinión ajena, sino cuánto: “¿Cuánto debe importarte la postura de los demás? En este contexto, tanto como te sea útil”, afirma. Ante este panorama, y propone un criterio sencillo: “Si la criterio te guía, escúchala. Ante este perspectiva, si la punto de vista de los demás te limita, no la tomes”.
Bajo estas circunstancias, el mensaje de Resclavo huye de los extremos, ademas de que no se trata de blindarse emocionalmente, sino de regular. Cabe recordar que “Primero, normaliza que la postura de los demás te influya, te afecte, y ten en cuenta que eso no es debilidad, es naturaleza”, sostiene. Ante este panorama, a continuación, invita a filtrar: “Te preguntas si esa parecer es útil con miras a tu vida”. Y si no lo es, la indicación es clara: “Acepta que te cause un poquito de malestar, con todo sigue tu camino, dado que tú eres la principal sujeto con la que debes rendir cuentas cada día”.
En esa misma linea, describe hogares muy dependientes, donde “la ausencia se vive como una traición”, y otros donde salirse de la línea marcada genera crítica o descalificación. En esos contextos, acomodarse a las expectativas puede ser una estrategia de supervivencia infantil. Vale mencionar que “Mientras somos niños dependemos realmente de nuestros padres”, recuerda. Ante este panorama, el problema aparece cuando ese patrón se mantiene en la vida adulta.
Entre las secuelas más habituales enumera la dificultad para decir no, el miedo a negociar, el bloqueo al expresar opiniones propias o la tendencia a ceder incluso cuando se desea otra cosa.
De manera complementaria, el peligro aparece cuando la validación externa se convierte en medida de valor personal. Es importante senalar que “Se llega incluso al extremo de mentir o de establecer falsas vidas virtuales donde todo sea superior y más ideal que en la vida ordinaria”, advierte. Y subraya que la diferencia está en la intensidad: no es lo mismo elegir una imagen favorecedora que depender por exhaustivo de la respuesta del de acceso abierto, con consecuencias que pueden ir a partir de la ansiedad incluyendo la depresión.



