El reconocido escritor mexicano Élmer Mendoza ha realizado un llamado a la transformación del género negro durante su intervención en la Semana Negra de Gijón. En un encuentro con periodistas, Mendoza planteó la necesidad de incorporar nuevas estéticas en la narrativa policial para superar el estigma que ha relegado a este género a un lugar considerado inferior dentro del panorama literario. Según el autor, esta creencia persiste tanto en las élites intelectuales como entre los lectores, quienes a menudo asocian la literatura de género negro con una calidad menor.

Mendoza, célebre por sus novelas que siguen las aventuras del detective Edgar "El zurdo" Mendieta y por su contribución a la narcoliteratura, enfatizó que el género ha sido desmerecido durante largos períodos. En su análisis, destacó que a pesar de la continua popularidad de ciertos clásicos, como las obras de Agatha Christie, que aún se venden con éxito tras varias décadas, la percepción del género sigue siendo problemática. Esto se traduce en que los textos policiales, aunque vigentes, a menudo se encuentran relegados a los rincones menos destacados de las librerías, lo que limita su visibilidad y acceso.

El escritor propuso que uno de los caminos para revitalizar el género negro es la fusión de elementos de otras tradiciones narrativas. En este sentido, mencionó que hay autores contemporáneos que están innovando al incorporar técnicas y enfoques de distintos géneros, lo que representa un intento por diversificar las narrativas dentro del policial. Mendoza subrayó la importancia de trabajar en la creación de nuevas estéticas que no solo planteen enigmas intrigantes, sino que también ofrezcan una visión más amplia de lo que puede ser la literatura actual.

Reflexionando sobre el estatus de los clásicos en el ámbito del género negro, Mendoza señaló que, aunque estos textos todavía mantienen un número notable de lectores y visibilidad en el mercado editorial, arrastran una carga de inferioridad que permea tanto la crítica literaria como el consumo general. Esta situación es preocupante, ya que puede desincentivar a nuevos escritores que desean incursionar en el género, y perpetúa un ciclo en el que solo los nombres más reconocidos reciben la atención que merecen.

A lo largo de su carrera, Mendoza ha logrado importantes reconocimientos, como el premio Dashiell Hammett en 2005 por su obra "Efecto tequila" y el Tusquets de Novela en 2007 por "Balas de plata". También se refirió a su novela "El amante de Janis Joplin", que le valió el Premio Nacional de Literatura José Fuentes Mares en 2002. Estos hitos reflejan su compromiso y trayectoria en el género, así como su deseo de que más voces sean escuchadas dentro del ámbito de la literatura policial.

En su diagnóstico sobre la industria editorial, Mendoza hizo hincapié en la necesidad de que las editoriales y distribuidoras amplíen su enfoque y no se concentren únicamente en los autores más comerciales. Afirmó que es fundamental abrir espacios para nuevos talentos que enfrentan dificultades para alcanzar una audiencia, y sugirió que las empresas del sector deberían adoptar una perspectiva más humanista, en lugar de centrarse exclusivamente en la maximización de beneficios económicos. En este contexto, mencionó la falta de disponibilidad de libros de autores como Manuel Vázquez Montalbán en las librerías mexicanas, lo que evidencia las limitaciones del circuito literario actual.