En una emotiva ceremonia, el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, entregó el Premio Cervantes 2025 al destacado escritor Gonzalo Celorio, resaltando la profunda conexión histórica entre México y España. Durante su discurso, Urtasun enfatizó que este galardón no solo reconoce la trayectoria literaria de Celorio, sino que también actúa como un recordatorio del legado de los españoles que, en su mayoría exiliados, encontraron refugio en México durante tiempos de conflicto. Este reconocimiento se convierte, así, en un homenaje a una generación que dejó una huella imborrable en la cultura y la sociedad mexicana.

El ministro hizo un llamado a la memoria histórica, recordando el año 1937, cuando el barco 'Mexique' arribó al puerto de Veracruz con un grupo de 456 niños y niñas, que huían de las atrocidades de la guerra civil española. Este evento marcó el inicio de una importante relación de solidaridad entre los dos países. Urtasun destacó que estos niños, conocidos como 'Los niños de Morelia', simbolizan la apertura y el apoyo del pueblo mexicano hacia aquellos que necesitaban un nuevo hogar. "La travesía de estos pequeños fue un reflejo de la humanidad y la compasión que el pueblo mexicano ofreció al mundo en aquel entonces", subrayó el ministro.

A lo largo de su intervención, Urtasun hizo referencia a la obra de la escritora mexicana Elena Garro, quien documentó el impacto del exilio y sus encuentros con figuras literarias como Luis Cernuda, un poeta emblemático del exilio español en México. Garro, a través de sus palabras, retrató la angustia que sentían aquellos que se vieron obligados a abandonar su patria, ofreciendo una perspectiva poderosa sobre el sufrimiento y la esperanza presentes en su obra. El ministro citó un fragmento de Cernuda, que refleja la lucha entre la guerra y la poesía, lo que resuena con la experiencia de muchos exiliados que buscaban refugio en la literatura.

El Premio Cervantes, al ser otorgado a Celorio, también pone de manifiesto la importancia de la educación superior en la formación de intelectuales comprometidos. En este sentido, Urtasun mencionó a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), que ha sido un pilar fundamental en la vida de Celorio, quien considera que su paso por esta institución fue un punto de inflexión en su carrera. La biblioteca central de la UNAM, descrita por el ministro como una "casa infinita, diversa y vibrante", se convirtió en un espacio donde se preserva la memoria de aquellos grandes nombres del exilio que aportaron a la cultura mexicana.

Urtasun destacó la influencia de los docentes que formaron a Celorio, quienes fueron, en sus palabras, "los maestros del exilio español republicano". Estos educadores no solo le impartieron conocimientos, sino que también le enseñaron a desarrollar un pensamiento crítico, a valorar la palabra escrita y a abrazar la diversidad. "Si me preguntaran quién fue mi maestro, respondería que el exilio español republicano", citó Urtasun, reflejando la profunda conexión que los escritores contemporáneos tienen con sus predecesores exiliados.

Finalmente, el ministro de Cultura enfatizó la necesidad de mantener viva la memoria de esta historia compartida y de seguir promoviendo el diálogo cultural entre México y España. La entrega del Premio Cervantes a Celorio no solo es un reconocimiento a su obra literaria, sino también un recordatorio de la importancia de la solidaridad y el entendimiento mutuo entre naciones que, a pesar de sus diferencias, han sabido construir un legado común. En tiempos donde la polarización y el olvido amenazan la historia, es vital que se sigan celebrando estos lazos que unen a dos pueblos tan diversos como complementarios.