El reconocido Premio Nobel de Literatura, John M. Coetzee, se presentó recientemente en la Feria del Libro de Buenos Aires, donde compartió sus inquietudes sobre el idioma inglés, afirmando que "cada vez me siento menos en casa" cuando utiliza esta lengua. En un ambiente íntimo y reflexivo, Coetzee se mostró sincero y vulnerable, llevando a cabo una conversación que giró en torno a la identidad cultural y la complejidad del lenguaje. Este evento fue moderado por la periodista Flavia Pittella, quien guió el diálogo hacia temas profundos relacionados con la traducción y la jerarquía de las lenguas.

La incomodidad de Coetzee con el inglés no es un fenómeno reciente. En años anteriores, el autor de obras emblemáticas como "Esperando a los bárbaros" y "Desgracia" tomó una decisión audaz al publicar su novela "El polaco" primero en español, antes de que apareciera en su lengua materna. Esta elección no solo fue un acto de resistencia, sino también una declaración política sobre su relación con el idioma. En ese momento, el escritor dejó claro que la versión en español debía considerarse como el texto original, desafiando así las convenciones editoriales que exigen que la obra se traduzca desde el inglés.

La traductora de "El polaco", la argentina Mariana Dimópulos, ha jugado un papel fundamental en esta narrativa. Residente en Berlín y con un sólido trasfondo en Filosofía, Dimópulos y Coetzee colaboraron posteriormente en el libro "Don de lenguas", donde abordan la problemática de las lenguas en un contexto global. En su obra, discuten cómo las lenguas se jerarquizan, señalando que algunas, como el inglés y el francés, tienen un estatus dominante, mientras que otras, a menudo consideradas "menores", luchan por sobrevivir. Argumentan que la imposición de lenguas dominantes en el sistema educativo es un método efectivo para suprimir dialectos regionales y reforzar la idea del Estado-nación.

Durante la presentación en la Feria, Coetzee interactuó con el público, que aguardaba ansioso su llegada. Con su carácter habitual, amable pero reservado, el autor se tomó el tiempo para saludar a los asistentes y participar en un intercambio fotográfico antes de comenzar el evento. La atmósfera estaba cargada de emoción y expectativa, ya que muchos de los presentes eran admiradores de su vasta obra literaria.

La moderadora, Flavia Pittella, introdujo la conversación enfatizando la conexión entre ambos autores y sus respectivas trayectorias lingüísticas. Resaltó la ironía de que el libro "Don de lenguas" esté escrito en inglés, el mismo idioma que Coetzee y Dimópulos examinan con ambivalencia. Esta paradoja se convierte en un hilo conductor del diálogo, donde se observa la sinceridad de los autores al enfrentar las complicaciones del lenguaje y su impacto en la identidad cultural.

Las preguntas del público reflejaron la diversidad de intereses en torno a la obra de Coetzee y las implicaciones de su pensamiento sobre el lenguaje. Mientras algunos se dirigían a él en inglés, otros optaron por hacerlo en un español local, creando una atmósfera de interculturalidad que resonaba con los temas discutidos. La participación de Dimópulos a través de videollamada enriqueció aún más la conversación, permitiendo que el público apreciara la colaboración entre ambos escritores.

En conclusión, la visita de John Coetzee a la Feria del Libro de Buenos Aires no solo fue una oportunidad para escuchar a uno de los grandes maestros de la literatura contemporánea, sino también un momento para reflexionar sobre la complejidad del idioma y su relación con la identidad. Su legado literario y sus ideas sobre el lenguaje continúan desafiando las convenciones y abriendo nuevas vías de discusión sobre la cultura y la traducción, temas que son más relevantes que nunca en un mundo globalizado.