El Museo Nacional del Prado ha inaugurado un nuevo recorrido en su Claustro histórico, comenzando con la emblemática obra "Venus y Cupido", realizada por José Ginés en 1807. Esta escultura es un claro ejemplo de cómo el artista logró incorporar los principios del neoclasicismo sin haber estudiado en Roma, lo que resalta su habilidad y talento. La reordenación del espacio permite una nueva apreciación de la evolución del arte escultórico en el siglo XIX.
El nuevo itinerario museográfico organiza las esculturas por criterios cronológicos y estilísticos, facilitando así la comprensión de la transformación del desnudo en la escultura de este periodo. A través de este recorrido, los visitantes podrán observar obras clave en el contexto del Claustro, lo que ofrece una oportunidad única para analizar los cambios formales y conceptuales en la escultura europea.
Entre las obras destacadas, se encuentra el "Joven con un cisne" de José Álvarez Cubero, que refleja la influencia de Antonio Canova. Asimismo, se exhibe "Venus y Marte", una escultura que simboliza la dualidad entre la guerra y la paz. También se incluye la pieza "Hermes/Mercurio", que, a pesar de los contratiempos técnicos que sufrió durante su realización, se ha convertido en un testimonio valioso del neoclasicismo. Finalmente, "La Caridad romana" de Antonio Solá muestra la intensidad expresiva del neoclasicismo, vinculando la estética del norte de Europa con la tradición escultórica española.



