El Mer de Glace —Mar de hielo— es el glaciar más largo de Francia. Se extiende a lo largo de 7 kilómetros y alcanza unos 200 metros de profundidad. Su magnitud y sus particulares formaciones de hielo, que parecen olas detenidas, lo convirtieron en un paisaje de fuerte presencia cultural, además de constituir uno de los escenarios naturales más impactantes de los Alpes.
La inmensidad del glaciar, sus estructuras heladas y la sensación de soledad que transmite atrajeron especialmente a los artistas y escritores del romanticismo del siglo XIX. J.M.W. Turner lo retrató en “Fuente del Arveron en el Valle de Chamouni Savoy”, una obra que registró la singularidad del paisaje y su dimensión sobrecogedora.
El lugar también impresionó a una joven Mary Shelley. Años después, la escritora lo eligió como escenario de la confrontación entre Victor Frankenstein y su criatura en la novela que la inmortalizó. En la actualidad, el Mer de Glace conserva su atractivo, aunque perdió buena parte de su presencia original: afectado por las olas de calor y el deshielo acelerado de los Alpes, el glaciar se reduce día a día.



