François Dubet, reconocido sociólogo francés y profesor emérito en la Universidad de Burdeos, plantea una inquietante reflexión sobre el papel del desprecio en la sociedad contemporánea. En su obra "El desprecio", publicada originalmente en francés y traducida al español, Dubet sostiene que esta emoción, que a menudo se confunde con la vergüenza o la indignación, se ha convertido en un motor emocional que alimenta el populismo en las democracias occidentales. Este fenómeno, aunque no es nuevo, ha tomado una forma distinta en los tiempos actuales, afectando a diversas clases sociales y generando un clima de hostilidad que trasciende las divisiones tradicionales.
El autor argumenta que el desprecio no es solo una emoción que afecta a algunos grupos, sino que es una experiencia compartida que recorre toda la sociedad. En su análisis, Dubet explica cómo los sectores menos favorecidos desprecian a las élites que, desde su posición privilegiada, les ofrecen soluciones que a menudo no abordan sus problemas reales. Al mismo tiempo, las clases dominantes y algunos progresistas tienden a descalificar a aquellos que perciben como ignorantes o conservadores, perpetuando un ciclo de desprecio que se retroalimenta. Este sentimiento colectivo, más que un simple conflicto de clases, se ha transformado en una dinámica que explora la individualidad de cada persona.
En sus declaraciones a un medio francés, Dubet señala que, a diferencia de décadas pasadas, donde el desprecio tenía un contexto de clase más definido, hoy se presenta como una experiencia individual. “La gente siente que es despreciada a nivel personal”, explica. Esta transformación en la percepción del desprecio refleja una pérdida de la conciencia de clase que antes proporcionaba a los individuos un sentido de pertenencia y dignidad dentro de un grupo. En su lugar, ahora predominan experiencias de humillación aisladas que no logran canalizarse en un movimiento político efectivo.
El sociólogo establece una relación directa entre esta acumulación de agravios individuales y el surgimiento de movimientos populistas en la política actual. Líderes como Donald Trump y otros en Europa han sabido aprovechar esta sensación de desprecio, presentándose como defensores de un pueblo que se siente marginado por las élites, los expertos y los inmigrantes. Según Dubet, esta estrategia se basa en una lógica circular: el desprecio se perpetúa a medida que los individuos buscan liberarse de su propia humillación a través del desprecio hacia otros. "El líder populista se erige como la voz de los despreciados", afirma Dubet, evidenciando cómo estos líderes alimentan el resentimiento hacia el sistema establecido.
La capacidad de las derechas para explotar el desprecio ha permitido el ascenso de liderazgos autoritarios que se nutren del descontento social. El análisis de Dubet ofrece una perspectiva crítica que invita a reflexionar sobre la naturaleza de los fenómenos políticos actuales, que desafían las explicaciones convencionales. En este sentido, su obra no solo identifica el desprecio como un sentimiento presente, sino que también detalla cómo ha evolucionado y diversificado en las últimas décadas, enriqueciendo el debate sobre las dinámicas sociales y políticas contemporáneas.
En conclusión, "El desprecio" de François Dubet se presenta como una obra fundamental para comprender las emociones que mueven a la sociedad actual y su impacto en la política. Al analizar cómo el desprecio se ha convertido en un fenómeno que afecta a todos los estratos sociales, el autor invita a una reflexión profunda sobre el futuro de las democracias y el papel que juega la empatía en la construcción de un diálogo político más inclusivo y constructivo. El desafío radica en transformar este combustible emocional en un motor de cambio positivo, que permita a los individuos superar la hostilidad y encontrar un espacio común donde la dignidad y el respeto sean la base de la convivencia social.



