La Habana, 15 de junio.- Este lunes, el noroeste de Cuba fue sacudido por un sismo de 5,3 grados de magnitud, conforme a lo informado por el Centro Nacional de Investigaciones Sismológicas (Cenais). El movimiento telúrico, que se produjo a las 13:37 hora local (17:37 GMT), tuvo su epicentro en el mar Caribe, a una profundidad de 10 kilómetros y a 98 kilómetros al noroeste del municipio Mantua, en la provincia de Pinar del Río, en el extremo occidental del país. Este evento sísmico es considerado una réplica del terremoto de 6,2 grados que tuvo lugar el 8 de junio y que generó preocupación en la población cubana.

Hasta el momento, las autoridades no han reportado daños materiales ni lesiones personales como consecuencia de este nuevo sismo. Sin embargo, el Cenais ha señalado que este fenómeno es el séptimo registrado en lo que va del año y que se han recibido informes de percepción del mismo en varias localidades de las provincias de Pinar del Río, La Habana y Artemisa. Esto subraya la inquietante actividad sísmica que ha afectado a la región en las últimas semanas, lo que incrementa la necesidad de mantener la vigilancia sobre estos eventos naturales.

El sismo reciente se suma a una serie de movimientos telúricos en la zona, donde el epicentro del terremoto de hace una semana también se localizó en el mar Caribe, aproximadamente a 100 kilómetros al noroeste de Mantua. Este último terremoto fue sentido por los habitantes de localidades cercanas, incluyendo varias provincias adyacentes, lo que refleja la amplitud y el impacto de los sismos en la vida cotidiana de los cubanos. La percepción de estos fenómenos por la población resalta la importancia de la educación y la preparación ante situaciones sísmicas, especialmente en un país con antecedentes de actividad tectónica significativa.

En el año 2025, se registraron un total de 4.535 terremotos en Cuba, aunque solo 15 de ellos fueron considerados perceptibles, según datos del Cenais. Esto pone de relieve la frecuencia con la que ocurren estos eventos en la isla, incluso si la mayoría son de baja intensidad y no causan daños. El terremoto del 23 de diciembre del año pasado, que alcanzó una magnitud de 6,1, dejó un saldo de 446 réplicas y afectó gravemente a la infraestructura, ocasionando daños en más de 90 viviendas y cuatro edificaciones estatales en el municipio Guamá, en Santiago de Cuba.

La región oriental de Cuba es reconocida por su alta actividad sísmica, especialmente a lo largo de la costa sur de las provincias de Santiago de Cuba, Granma y Guantánamo. Esta zona se encuentra en proximidad a la Falla de Oriente, que actúa como límite entre las placas tectónicas de Norteamérica y el Caribe, lo que aumenta la vulnerabilidad de la isla ante temblores y terremotos. La historia sísmica de Cuba es un recordatorio constante de la necesidad de implementar medidas preventivas y de respuesta ante desastres naturales, así como de fomentar la resiliencia en la población.

Cuba está situada en una región geológicamente activa que abarca desde la República Dominicana hasta México, donde diferentes sistemas de fallas tectónicas se entrelazan, generando una significativa actividad sísmica. En este contexto, la atención a los fenómenos naturales y la preparación de la población se convierten en aspectos fundamentales para mitigar el impacto de futuros sismos. La comunidad científica y las autoridades locales continúan trabajando en la investigación y el monitoreo de la actividad sísmica, con el objetivo de proteger a la población y garantizar su seguridad.